SOBRE "OPERA CLUB"

ÓPERA CLUB es un emprendimiento que nace el 17 de noviembre de 1990 a partir de un programa emitido por Radio Cultura. Este programa tuvo características muy especiales que lo transformaron, casi de inmediato, en el de mayor audiencia en su género.

Por primera vez se trataba el tema operístico con un absoluto desapego a las formas tradicionales de acartonamiento y solemnidad. Quedó en claro desde un principio que se trataba de un programa de ópera y no de cantantes –de estos últimos se ocupaba la mayoría-. Procedimos a lo que nuestro locutor de entonces (Mario Keegan) dio en llamar “derribando mitos” -desmitificar leyendas, anécdotas o lisas y llanas mentiras que con los años se convirtieron en falsas verdades-. Seguimos muy de cerca toda la actividad musical de Buenos Aires y La Plata poniendo muy especial énfasis en la promoción de los intérpretes jóvenes que estaban haciendo sus primeras armas –en la mayoría de los casos a puro pulmón- aunque sin descuidar las grandes figuras nacionales e internacionales que nos visitaban. Por último, el formato horario de cuatro horas nos permitió tratar amplia y distendidamente diferentes temas en un sólo programa desarrollado a través una conversación sin planificación previa entre dos a cinco co-conductores.

Todo esto nos puso en el primer lugar durante poco más de diez años. Diversos problemas –fundamentalmente económicos y de necesidades de programación de la radio- nos fueron acortando la duración y concluímos transmitiendo una hora a la medianoche del sábado. De esta manera fuimos perdiendo, junto con audiencia, nuestras características distintivas.

A partir de septiembre de 2012 nos mudamos a Radio Amadeus Cultura Musical recuperando nuestro formato original e intentando, de a poco y con mucho esfuerzo de todo tipo, retomar nuestro puesto de liderazgo –tarea nada fácil, por otra parte-.

Comencé diciendo que ÓPERA CLUB es un emprendimiento que nace a partir de un programa de radio. Esto es porque no es sólo un programa de radio –o, mejor dicho, el programa es casi como un pretexto-, sino un modo de unir a los oyentes tras un objetivo superior en común. El verdadero protagonista del programa no son ni los cantantes ni la música, son los oyentes –sus destinatarios y razón de ser-. Es por eso que los llamados telefónicos o mails son fundamentales para la concreción de lo que sale al aire. La audición es una excusa para que nos comuniquemos, nos conozcamos y podamos realizar y armar el programa y las actividades en forma conjunta.

Siempre me ha preocupado la incomunicación y soledad que aquejan a nuestra sociedad de manera cada vez mayor desde la segunda postguerra. Esta idea de nuclearnos bajo un interés u objetivo común es, para mí, un medio para paliar este terrible mal. Para esto, además del programa –y en lo personal más importante- son las diversas actividades que hemos venido realizando –con menor o mayor frecuencia- durante los últimos veintitrés años: encuentros, charlas, recitales, conferencia-debates, intercambio de material y, fundamentalmente, exhibición de videos (hoy DVDs) de diversas funciones operísticas –recuerdo con especial cariño el ciclo multitudinario que realizamos en el Centro Cultural General San Martín colmando ampliamente la capacidad plena de la Sala AB-. También estas actividades se vieron notablemente disminuídas con la anteriormente citada decadencia del programa –al que están intrínsecamente unidas-.

En esta nueva etapa muchas son las esperanzas y muchos los proyectos. La idea de congregarnos bajo nuestro amor a la ópera es, vuelvo a repetirlo, sólo un pretexto para encontrarnos virtual o realmente, tanto en nuestra relación comunicador-oyente como en forma personal. Este sitio, el Facebook y, en un futuro muy próximo, el Twitter serán nuestras herramientas virtuales a utilizarse en forma dinámica. Queremos crear un foro de debate y discusión a través del que no sólo hablemos de lo que nos gusta sino que intercambiemos ideas sobre políticas culturales. Necesitamos ampliar horizontes y promover los valores estéticos y culturales en los que se basan las obras de arte. De esta manera, a través de estos valores y del intercambio de ideas, iremos creciendo como personas y ayudando a crecer a nuestro entorno. Recordemos que los grandes cambios se producen, en general, a partir de los pequeños cambios individuales.

En cuanto al programa en sí mismo, posee una dinámica que va haciéndose cada vez más participativa –ya hemos desarrollado algunos temas propuestos por ustedes y esperamos una participación cada vez mayor-, poseemos también una enorme discoteca –probablemente la más grande de nuestro medio- con una cantidad de grabaciones que está muy holgadamente en la cantidad de cinco cifras y que abarca desde los primeros cilindros hasta las últimas funciones efectuadas en el mundo –a veces el mismo día de la emisión-, presentamos a las grandes figuras que nos visitan y hacemos una fuerte promoción de lo que están preparando los distintos grupos que han aparecido fuera del marco de los teatros oficiales y que es en donde realmente se encuentra el futuro.

La ópera es el centro pero no nos cerramos en ella. Abarcamos también los demás géneros vocales (opereta, zarzuela, oratorio, canción de cámara, sinfónico-vocal) y estamos, aún tímidamente y en muy pequeñas dosis, abriéndonos a todo el espectro de la música clásica (o académica –término que no me gusta pero al que adhiere muchísima gente-) En cuanto al período de lo que difundimos, es amplísimo y sin reservas ya que vamos desde la música medieval hasta las últimas manifestaciones de vanguardia.

En síntesis, estamos buscando crecer a partir del debate y la interacción. Considero que la relación estática con un oyente pasivo ya no es aceptable y pertenece a un tiempo que ya fue –no estoy valorizando, sólo presentando un hecho-. El piso de este proyecto es el que estamos transitando. El techo quisiera creer que no tiene límites (una sede propia, una emisora....).

Entre todos podemos lograrlo. Esto intenta ser un verdadero Club y les pido que se unan. Les garantizo que el crecimiento y el gozo serán ampliamente satisfactorios.


Dr. Roberto Luis Blanco Villalba


UNA CREACION DE ROBERTO BLANCO VILLALBA

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jueves, 26 de marzo de 2015

CRÍTICAS

Tristan e Isolda en el Liceu: Una ocasión perdida

Por  · 23 marzo 2015
Tristan e Isolda en el Liceu: Una ocasión perdida
El director ruso Valeri Gergiev, con la orquesta titular del Teatro Mariinsky decepcionó en una dirección musical y artística de su propuesta de la ópera wagneriana Tristán e Isolda en el Liceu
En música no podemos hablar de la Ley de Murphy pero si de expectativas no cumplidas. Muchos aficionados de la lírica, wagnerianos de pro y admiradores del director ruso llenaban el coliseo de las Ramblas esperando escuchar una de las mejores veladas de la temporada.
Si bien también había quien ya desde hacía semanas tenía la mosca detrás de la oreja con esta propuesta wagneriana en concierto ya que en la web del teatro no aparecía prácticamente ningún solista, ni tan sólo los cantantes de los roles de Tristán e Isolda. Esto es algo inaudito en un teatro serio y en una propuesta que se anuncia como de lo mejor de la temporada. Sería algo más comprensible en un concierto sinfónico no saber el programa entero, pero en una ópera no anunciar los cantantes hasta el último momento y no dar la posibilidad de devolver las entradas al ver que no cumplían las expectativas dice poco de la organización del evento y sobretodo del director ruso que a modo de tiempos pasados se convierte en el factótum de algo que es una labor de equipo.
Todo esto se hubiera olvidado si el resultado hubiera sido satisfactorio pero nada más alejado de la realidad. El sentir común de los presentes era que más que una función de gala y una velada para recordar, las huestes del Mariinsky habían venido a hacer un bolo a una ciudad de tercera donde no importaba mucho el resultado sino más bien los emolumentos recibidos.
Una verdadera lástima teniendo en cuenta el éxito alcanzado hace dos temporadas con su anterior visita con la ópera Iolanta en concierto.
Ya desde la obertura se notó una dirección un tanto errática y poco implicada que se tradujo en un sonido tenso, poco dúctil y en absoluto con el empaste que necesita la partitura wagneriana, y con algunas notas falsas en las trompas y no ajustes en las cuerdas.
Pero el problema más grave comenzó al escuchar a los dos protagonistas.
Nadie pone en duda el currículum de los protagonistas pero evidentemente su elección para cantar estos dos roles es inadmisible en la actualidad. Ninguno de los dos era el adecuado y esto se podía hacer extensible a alguno de los comprimarios.
Es aquí donde Valeri Gergiev tiene una responsabilidad mayor, ya que no dudamos de su calidad musical, pero sí en este caso de su nulo criterio para escoger a estos cantantes que levantaron los colores y a más de uno del asiento en la velada.
La soprano Larisa Gogolevskaya fue un verdadero ejemplo de lo que no ha de ser una Isolda, una voz estridente, nada matizada, con diversos colores según el registro y nada expresiva en su línea de canto. Todo lo más alejado a la ductilidad y matices que ha de poseer este gran rol wagneriano. Su presencia y presentación escénica no ayudó a ganarse al público con una seriedad que se acercaba más a la prepotencia que a quien se hace su debut en un teatro. Tras cinco horas en que se mezclaba el sopor del aburrimiento y la desesperación ante tan bochornable interpretación llegó la sublime página del “Libestod” que en esta ocasión no tuvo nada de sublime sino más tensión y decibelios desmesurados.
La intervención del tenor americano Robert Gambill se puede resumir en dos palabras inadecuada e inaudible. Por lo que se puede averiguar en internet sus compromisos son muy escasos y su último Tristán fue hace dos años en Oslo. No tenemos constancias de cómo fue pero evidentemente su interpretación en el Liceu fue algo inaudito. Cualquier aficionado a la ópera sabe que Tristán es un papel muy duro y para el cual hay que estar en forma y son pocos los que llegan a buen puerto en el último acto, pero el problema del señor Gambill es que no se le escuchaba ya ni desde el principio. Tal vez por eso otra de las características de la dirección de Gergiev fue no dar prácticamente ninguna entrada a los solistas dando la impresión de haber dos lecturas paralelas de la obra y de obviar lo que escuchaba a pocos centímetros de donde se encontraba.
Por el contrario podemos destacar la labor mucho más pulida musicalmente hablando y con mejor calidad de instrumento vocal de los intérpretes del Rey Marke por el bajo Mikhail Petrenko en su gran monólogo del acto segundo y tercero. Igual podríamos hablar del barítono Evgeny Nikitin en su magnífica interpretación de Kurnewal. Pero si una voz fue aplaudida por su gran aportación a una velada para olvidar fue la Brängane de Yulia Matochkina.
El Coro del Liceo con varios miembros de refuerzo y cuyo primer contacto con el director fue el momento de la representación cumplieron con una gran profesionalidad su corta intervención.
Esperemos que los abucheos de parte del público que se dieron a lo largo de la representación hagan pensar a las partes implicadas que salir a un escenario implica una profesionalidad que se ha de demostrar cada día y en cada contrato que se firma. Es cruel pero forma parte del sueldo que se recibe por este maravilloso trabajo que es ofrecer belleza a través de la música a nuestros semejantes, ya que muchos de ellos hacen unos grandes esfuerzos económicos para venir a estos acontecimientos líricos.
Robert Benito

viernes, 13 de marzo de 2015

Elogio de lo pequeño

La ópera de cámara 'Fantochines', de Conrado del Campo, se rescata del olvido


Una escena de la ópera de cámara 'Fantochines', representada en la Fundación Juan March de Madrid. / DOLORES I. F.

A fuer de no recordarlo, el pasado se olvida, pero existió. Así ha venido a constatarlo la feliz recuperación de Fantochines, una ópera de cámara que conoció un gran éxito en su momento (se estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid en 1923 y se programó el año siguiente en el Teatro Real) y llegó a interpretarse incluso fuera de España. Tras múltiples reposiciones, la Guerra Civil, como sucedió con tantas otras cosas, la dejó sumida en el limbo del olvido. Su autor era un músico a la vieja usanza, activo por igual en su triple condición de enseñante, creador e intérprete, en su caso como un más que notable violista. Pero aquella Generación de los Maestros (Julio Gómez, Óscar Esplá, Jesús Guridi, el propio Del Campo, por supuesto) ha quedado embutida y arrinconada entre los logros de Albéniz, Falla o Granados y los primeros brotes de la vanguardia, que llegaría impulsada justamente por sus propios discípulos.Desde su título mismo, en Fantochines todo es pequeño: la leve trama argumental, el reparto vocal (tres cantantes), el grupo instrumental (quinteto de cuerda, flauta, xilófono y piano), el escenario en que se desarrolla la mínima acción. Pero tras esta resurrección, auspiciada al alimón por la Fundación Juan March y el Teatro de la Zarzuela, se adivina un gran trabajo. En primer lugar, de preparación de la partitura, que estaba aún inédita; en segundo, de transformación del parco escenario del salón de actos de la Fundación en un tablado teatral para ubicar a cantantes e instrumentistas; y, por último, de elaboración de todo el montaje escénico-musical, algo que, por engañosamente sencillo que parezca, siempre consume un sinfín de horas de trabajo colectivo.

FANTOCHINES

Autor: Conrado del Campo.
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Autor: Conrado del Campo.
Sonia de Munck, Borja Quiza, Fabio Burrutia.
Solistas de la ORCAM.
Director de escena: Tomás Muñoz.
Director musical: José Antonio Montaño.
Fundación Juan March. Del 12 al 15 de marzo.
La caja escénica blanca representa una Venecia estilizada, una imagen reforzada a la derecha por el solitario caperol de proa de una góndola. En su interior maniobran, muy bien manipulados, los títeres del título y asoman manos que alargan objetos a los personajes en la rampa frontal. No hay nada de la “perfecta arbitrariedad” que percibió Adolfo Salazar en la escenografía del estreno, sino una extrema sencillez perfectamente sincronizada. Leves guiños remiten al presente (el selfieinicial del Titerero), pero Tomás Muñoz ha preferido atenerse al texto y mantener la acción “en la patria y en los años de Casanova, el caballero libertino”, como reza el libreto.
En lo musical hay que dejar constancia de la extraordinaria calidad de la partitura. La escritura instrumental atesora constantes atisbos del sabio cuartetista que fue Conrado del Campo y numerosos pasajes poseen un dejo de la densidad armónica y las texturas de Richard Strauss. Y tan o más interesantes son las líneas vocales, que rehúyen lo fácil y manido para seguir de cerca las inflexiones del texto y engarzarse con las filigranas que van tejiendo los instrumentos: en ningún momento, dicho sea sin desdoro del género, suenan a zarzuela, sino a una pequeña gran ópera. Sonia de Munck y Borja Quiza cantaron con soltura y suficiencia técnica, incluido ese difícil Do sostenido agudo que lanza Doneta cuando “jilguerea” una romanza. Fabio Burrutia declamó con desparpajo como Titerero y nasalizó la voz con gracia para encarnar a Doña Tía desde detrás del escenario. José Antonio Montaño concertó bien, aunque sin gran chispa, y las dinámicas tendieron a sonar en exceso uniformes. La partitura es rica en gradaciones y contrastes, pero abundó el mezzo forte. La excepción fue el piano de Borja Mariño, que protagonizó los mejores y más sutiles detalles musicales de la representación.
Algunos podrían calificar la vuelta a la vida de estos Fantochines de un fruto de lo que a veces se ha llamado “musicología en acción”. Otros preferirían referirse a un sanísimo ejercicio de recuperación de la memoria histórica. Tampoco faltaría quien viera en la obra uno de los eslabones perdidos de la tradición operística nacional. Y todos tendrían razón.

miércoles, 11 de marzo de 2015

NOTICIAS


La Llama, de Usandizaga, se presenta en versión de concierto



El compositor José María Usandizaga en su estudio de la calle Garibay, ca. 1914
La ópera inacabada La Llama, de Usandizaga, podrá escucharse con la Orquesta Sinfónica de Euskadi
dirigidos por Juan José Ocón y un elenco que incluyea Sabina PuértolasFernando LatorreMikeldiAtxalandabasoDamián Castillo,
 Miren UrbietaElena BarbéMaite MaruriXabier Anduaga y la Coral Andra Mari.  
Será una versión de concierto que podrá verse en Vitoria, Bilbao, San Sebastián y Pamplona.
La Llama se representará dentro de los actos de conmemoración del centenario del
fallecimiento del compositor, y narra una historia de amor. La recuperación de esta ópera inacabada, que se estrenó en 1918 en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián 
a título póstumo y con gran éxito, ha sido realizada gracias a la labor de Juan José Ocón
cuya edición será la que se interprete desde los días 16 (Vitoria), 18 (Bilbao), 20 y 21 (San Sebastián) y 24 (Pamplona).
La interpretación será grabada, puesto que hasta el momento no existe registro de esta ópera,
la tercera y última del compositor donostiarra, después de Mendi-Mendiyan y 
Las golondrinas.
El trabajo, promovido por la Orquesta de Euskadi, cuenta con la colaboración
de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián

 Fuente: Operaword

Nota: "Las golondrinas" es en realidad una zarzuela transformada en ópera 
años después de la muerte de Usandizaga por su hermano Ramón, el mismo que
 concluyera "La llama" (RBV)

lunes, 9 de marzo de 2015

UN SUPREMO BEETHOVEN PARA EMPEZAR CON BRIO UNA NUEVA ETAPA

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Enrique Arturo Diemecke. Solistas: Mónica Ferracani (Soprano), Alejandra Malvino (Mezzosoprano), Enrique Folger (Tenor), Hernan Iturralde (Bajo-Barítono). Coro Estable del Teatro Colón, Director: Miguel Martínez. Ciclo Integral de las Sinfonías de Ludwig Van Beethoven. 03/03/15: Sinfonías Nºs 1 Op. 21 y  3 Op. 55 “Heróica”. 4/03/15: Sinfonías Nºs. 2 Op. 36 y 5 Op. 67. 05/03/15: Nºs. 4 Op. 60 y 6 Op.68 “Pastoral”. 06/03/15: Nºs. 8 Op.93 y 7 Op. 92. 07/03/15 (Ensayo General), Nº 9 Op. 125 “Coral”. Teatro Colón.

  “Tenemos una Orquesta que es una maravilla……”, hermoso cantito que de pibes entonábamos mas bien con convicción futbolera y,  sin embargo, cuanta vigencia mantiene para aplicarlo a Ntra. Filarmónica porteña luego de este ciclo. Que ha marcado el punto mas alto del trabajo de Enrique Arturo Diemecke como titular y que, luego de escuchar completas las audiciones, comprobamos con enorme satisfacción y emoción que Ntra. Agrupación ya está para cosas grandes en serio. Es hora de pensar en giras internacionales, mantener e incorporar a solístas de valía internacional para actuar junto a Ella en sus programas y dotarla en los mismos de obras complejas como Dodecafonismo, Escuela de Viena y contemporáneos. Al momento de escribirles estas líneas, luego de corroborar algunas informaciones recibidas, viene a mí lo que manifestaba al aire en Ntro. Programa radial del 7 de Febrero pasado, en el sentido del porque no se realizaban mas conciertos de abono y este abono independiente se desarrollaba de esta forma comprimida. La respuesta que obtuve fue demasiado contundente. Porque la anterior gestión le redujo a 15 conciertos de abono la actividad principal del organismo, asignándole además la bajada a foso para acompañar Ballet y conciertos fuera de sede como Usina del Arte, Teatro 25 de Mayo y “El Circulo” de Rosario. De ahí la aparición de otras actividades como el abono que reúne a artistas como Wynton Marsalis, entre otros, a costillas de un descenso de presentaciones de los “Filarmónicos” (Abel López Iturbe dixit). Diemecke y los Músicos elevaron esta idea y dedicando el ciclo a los cinco años de reapertura de la sala, se programó esta serie, teniendo en cuenta que la mayoría de las sinfonías fueron abordadas por los interpretes y solo se debían ajustar detalles. Además no olvidemos que la verdadera reapertura de la sala fue días previos al 25 de Mayo, cuando la Estable dirigida por Carlos Vieu interpretó la Novena en una noche de muchas emociones. Emociones que se repitieron a lo largo de estas cinco presentaciones consecutivas, que si algo faltaba, dejaron el balance del definitivo romance entre Enrique Arturo Diemecke y el público Colonero, que tuvo punto culminante en la gigantesca ovación que desató la interpretación de la Séptima, la mejor de lejos que le haya escuchado a una Orquesta Argentina,  que le hizo saltar lagrimas al conductor Mexicano y que en su generosidad, a modo de ofrenda,  y de agradecer a Dios por ser artista, motivó la repetición del segundo movimiento, recreando la anécdota que dice que debió repetirse el mismo ante la insistencia de la concurrencia el día de su estreno, antes de continuar con los dos movimientos restantes. Cada noche dejó su saldo. Una muy buena primera y la reiteración de una maravillosa concepción de la “Heróica”  en la primera. Un redescubrimiento de la Segunda, una obra que en los últimos tiempos solo figura a modo de entrenamiento en los programas de concierto de Orquestas formativas,  y a la que que con Diemecke se le encuentran matices y colores que habitualmente no se perciben,  y una vibrante Quinta en la segunda. Una descomunal Cuarta, plena de color y lirismo y una pintura ajustada de la “Pastoral” en la tercera. Una octava de buena factura y mejor remate y lo dicho, la descomunal Septima, llena de vigor, pasión e intensidad. Razones de inusitada demanda (hubo hasta lista de espera como en las compañías aéreas), motivaron que el Colón me solicitara a través de su oficina de prensa, que concurriera al Ensayo General para apreciar la Novena. Justo es decirlo, que estaba en plena gestación, lo cual no impidió obtener mas precisiones del gigantesco trabajo. Se inició con el ensayo del cuarto movimiento, que tuvo una introducción sencillamente gloriosa con un estallido del tema principal  al que nunca oí expuesto así por una Orquesta Argentina. Cuatro excepcionales solistas vocales desde la magnífica introducción de Hernán Iturralde, pasando por Mónica Ferracani, de notable intervención en el cuarteto final, Alejandra Malvino y su solvencia habitual Y un Enrique Folger soberbio en su intervención solista en el pasaje “Alla marcia”. Vibrante se lo escuchó al Coro Estable, en mucha mejor forma que en la versión Barenboim (ya que por esa época no había titular y se debió recurrir a un Director invitado para la preparación). Imponente fue también la exposición del primer movimiento, una vez mas el mejor que le haya oído a una agrupación Argentina, el impecable “molto vivace” y un canto soberbio en el tercero. El balance agrega que tenemos cuerdas y vientos de nivel internacional, cuyo sonido, sin exageración alguna, puede competir  con el de las mejores agrupaciones del mundo. Tal vez un poco de equilibrio en  bronces y un ajuste en percusión lleve a Diemecke a obtener la mejor Orquesta Argentina de la Historia.


Donato Decina

Fotos: Gentileza A.  Colombaroli.

sábado, 7 de marzo de 2015

Del recato y otros pudores. Reflexiones sobre el oficio del componer

Publicado por 
                                                    
Decidamos que la primera nota será un re. Los problemas comenzarán por la segunda. ¿Si ponemos una segunda? ¿Menor? ¿Mayor? A esta altura del partido me gustan más las mayores. Entonces puede ser un mi (o un do, si la pensamos para abajo).
La tercera nota es aún más problemática (la tercera es la vencida). Si es un sol sostenido – re, mi, sol sostenido – nos dará una sensación de séptima dominante (que podríamos aprovechar más tarde), pero por el momento quisiéramos disimularla. Dependerá de nuestra cuarta nota… . ¿Qué tal un si bemol? Nos provocaría una sensación por tonos que podríamos enmascarar si por ejemplo nuestra siguiente nota fuera un do sostenido.
Tendríamos entonces: re, mi, sol sostenido, si bemol, do sostenido. Ahora las dos segundas mayores del comienzo nos comienzan a parecer un poco sospechosas.
Neutralicémoslas con un fa natural como sexta nota. La novena menor mi-fa y la quinta justa si bemol-fa se nos ocurren relaciones más fuertes que las dos segundas cuestionadas (que luego podríamos usar como escape), también nos está gustando la tercera mayor entre el do sostenido y el fa.
Ya estamos comenzando a pensar qué notas nos faltan para completar las doce. Veamos. Faltan: mi bemol, fa sostenido, sol, la, si, do. ¿En qué orden las usamos?
Luego del fa nos parece que una nueva quinta vendría bien. Pongamos el do y nos queda una hermosa sensación de re bemol mayor en la zona aguda; que inmediatamente contradeciríamos bajando al si y luego al la (obvia sensación de la menor).
Seguramente ahora vendría el fa sostenido para evitar el sol y el tritono que provocaría el mi bemol. (Diabolus in musica que en nuestros últimos años tratamos de evitar; uno se vuelve más pelado y más diatónico).
Ahora sí el mi bemol nos viene bien, porque si usamos el sol nos sonaría como una cadencia perfecta en idem mayor.
But now: ¿Qué hacemos con este sol? No hay ninguna nube en el horizonte. No nos gusta después del mi bemol. ¿Qué tal si lo intercalamos entre el fa y el do? Nos quedaría un sector maravillosamente diatónico. Tendríamos una secuencia que no está tan mal: re-mi-sol sostenido-si bemol-do sostenido-fa-sol-do-si-la-fa sostenido-mi bemol. Recién nos damos cuenta de que tenemos un maravilloso acorde de si bemol menor entre nuestros cuarto, quinto y sexto sonidos; y una hermosa sensación de mi menor en los cinco últimos.
Dejemos este material para repensarlo luego; mañana, si tenemos ganas; a la espera de que lo imprevisto se nos torne necesario.
- ¿Habrá alguien que haya escuchado con placer las Estructuras I de Boulez?
– ¿Habrá alguien que haya escuchado las Estructuras I de Boulez?
– Boulez, ¿habrá escuchado con placer sus Estructuras I?
– ¿Es el placer un componente necesario de la escucha?
– ¿Es necesario escuchar las Estructuras I de Boulez?
- ¿Qué habrá sentido Schumann cuando se le ocurrió el primer tema de su Tercera Sinfonía?
– ¡Y la epifanía de Schubert al imaginar el lento de su Quinteto con dos chelos!
– ¿Podemos imaginar la bronca de Debussy al recurrir a una solución de emergencia para el final de su Sonata para violín y piano?
– ¡Y el sentimiento de culpa de Beethoven por la marchita del final de la Novena Sinfonía!
Estamos casi convencidos de que todo eso que se llama “música contemporánea” es un gran error histórico.
¿Qué queda ya de nuestros viejos amores?
Casi nada. Nos cuesta enumerar fragmentos de memoria:
– … dolce, ridente, Safo, mágico comienzo de Dallapiccola;
– No más de cinco minutos de si bemol séptima de Stimmung;
– Piano piece for Philip Guston;
– La última variación de la tercera pieza del opus 27;
– Algún fragmento de Nuevas Aventuras;
– Quisiéramos citar algún Berio y sólo se nos ocurre con dudas O King.
Después del primer cluster de Atmósferas todos los demás estuvieron de-más: ¡Clusters japoneses, polacos, pampeanos, de la Comunidad Europea, del Mercosur!
Un enigma: ¿Cuál tiene menos interés: la música universitaria yanqui o la canadiense?
Es hora de retomar nuestro trabajo. Volvamos a nuestra secuencia: re-mi-sol sostenido-si bemol-do sostenido-fa-sol-do-si-la-fa sostenido-mi bemol.
Nos entran muchas dudas.
Yo cambiaría los extremos, que son siempre peligrosos. Comenzaría por el mi bemol y terminaría con el re. De esa manera se evitarían las dos segundas mayores del comienzo; pero la sensación de dominante de mi menor del final se cambia por la de dominante de sol. Idea para después: usar las dos formas, de manera de poder modular de un modo a otro.
¿Será éste el imprevisto necesario que esperábamos?
En el fondo lo dudamos.
Dejemos descansar el material.
- Arvo Pärt, ¿se la ceerá?
– ¿Y Felipe Vidrio?
No estamos acá en la tercera parte grande de la tercera parte chica. En realidad tampoco estamos en la cuarta mitad de la segunda parte mediana.
Estamos en un estudio de la calle Rivadavia tratando de escribir una ponencia. (De poner un escrito). Viendo cómo llegamos a los pudores y los recatos.
Ahora nos damos cuenta de que en uno hay dos res y en el otro sólo uno. (Y ninguna media res). Podríamos elaborar una célula rítmica 2-1 e invertirla 1-2. Por ejemplo, negra corchea, corchea negra. ¡Lo cual en realidad nos daría una especie de zamba! Mejor lo descartamos.
Pensemos:
Tenemos un re cato
y unos pudo res
Si invertimos tendremos repudo
catores
o
pudo cato reres
cato pudo resre
otac odup erser
erser
El ser
El pudor de no haber sido y el recato de no ser
El recato de ser pudoroso
Comienzo de una novela histórica, seguro bestseller, por ejemplo sobre los orgasmos de Monteagudo:
“… él tenía el pudor de ser recatado”
(el pudor de ser rescatado de sus recatos)
El poder de ser
El poder del ser
El poder de ser pudoroso
El pudor de ser poderoso
Lo imprevisto recatado que se torna pudorosamente necesario.
¿Qué tal si volvemos a nuestra secuencia? Lo de los modos no es una mala idea. Toquémoslos en el piano.
Ahora pensamos que lo que molesta es el lugar del fa sostenido. Si lo pasamos al séptimo lugar tendremos un provechoso clustercito (fa-fa sostenido-sol).
Nos queda en ambos modos una zona cromática al comienzo y un consecuente diatónico.
Dejémoslo descansar.
¿Cuá será el motivo por el que Cage basa sus Sonatas e Interludios en proporciones numéricas que luego son enmascaradas por el lugar en que sus sonidos aparecen?
Nos acordamos de la época en que no nos habíamos dado cuenta que Musiques Formelles era un texto surrealista: ¡la biblia junto a los gases del calefón de Gauss!
Penser la musique aujourd’hui ¡qué antigüedad!
¿Y los sonidos intersticiales?
¿Y los formantes?
¿Y David Tudor como indicación de instrumento?
¡Ah,qué joven fui un día!
(En Nevers, oui, en Nevers).
¿Qué queda ya de nuestros pudores?
Estoy aquí y quisiera no tener nada que decir. No en Kansas, sino en un piso 12 en la calle Rivadavia, poniendo un escrito para la tercera reunión de arte contemporáneo en la que Filipelli y Beceyro despedirán al cine, tratando de llegar al recato o a los pudores o a concretar una secuencia que comienza con un re.
En realidad todos los sonidos que pusimos después de él ahora se nos tornan sospechosos.
Creo que habría que empezar todo de nuevo.
Decidamos que la primera nota será un re.
Los problemas comenzarán con la segunda.
Dejemos madurar el material
a la espera de lo imprevisto
que se torne necesario.
© 1997, Gerardo Gandini
Ponencia leída en la Tercera Reunión de Arte Contemporáneo, Santa Fe, Argentina, octubre 1997. Publicada en sus anales y en Pauta Nº 65, México D.F., Enero-Marzo 1998.
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jueves, 5 de marzo de 2015

La ópera "Solaris", de Dai Fujikura, celebra su estreno absoluto en París


El compositor japonés Dai Fujikura celebra hoy en París el estreno absoluto de su primera ópera, la futurista "Solaris", inspirada en la novela de ciencia ficción que Stanislas Lem escribió en 1961, interpretada por el Ensemble Intercontemporain y dirigida por Erik Nielsen.
Saburo Teshigawara firma la puesta en escena, la coreografía, los decorados, el vestuario y, en colaboración con el artista multimedia Ulf Langheinrich, la iluminación, mientras que la realización informática musical Ircam es de Gilbert Nouno.
A diferencia del filme homónimo de Andrej Tarkovsky, del que se utilizan algunos extractos, el libreto, también de Teshigawara, sigue el argumento de la novela, apoyado en la tecnología musical del Instituto de Investigación y de Coordinación Acústica/Música de París (Ircam).
Nielsen (Iowa, EEUU, 1977) toma la batuta en el Teatro de los Campos Elíseos meses antes de ocupar el próximo septiembre el cargo de nuevo director titular de la Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS).
La parte coreográfica cuenta con la intervención del propio Teshigawara, Rihoko Sato, Václav Kunes y la participación del recién jubilado bailarín estrella de la Ópera de París Nicolas Le Riche.
Horas antes del estreno, el director del Ircam, Frank Madlener, comentó con Efe el gran interés que desde hace algunos años despierta en la ópera lo que puede aportar la tecnología y el trabajo del instituto sobre la voz y el despliegue en el espacio en tiempo real.
El compositor de "Solaris" quiso crear así las voces de los fantasmas de ese planeta, recordó el responsable de la vanguardista institución, donde cada año colaboran y se forman numerosos artistas iberoamericanos.
En "Solaris", las voces habladas y cantadas se transforman en la sala, alrededor del espectador, con efectos de acercamiento y lejanía gracias al llamado "espacializador", un complejo programa informático que dispersa sus fuentes en el espacio y da al espectador una impresión menos frontal, un efecto de inmersión.
Otro efecto impresionante gracias a la electrónica se produce al inicio de la ópera, llevando hasta el infinito los primeros sonidos, como una especie de ascensión, de espiral que sube sin cesar, creando escalas que no cesan de subir, "como la columna infinita de Brancusi", comenta el director.
Subraya, además, que el tema del aislamiento de la estación en la que viven los protagonistas es una "bella metáfora" de la aventura común de la ópera, donde el compositor trabajó estrechamente con el realizador en informática musical, el escenógrafo, los músicos y los bailarines, intentando aterrizar, "algo que no es tan fácil".
La acción de "Solaris" transcurre en esa cápsula que viaja hacia lo desconocido, pero al mismo tiempo, recuerda, las tensiones psicológicas que plantea son muy humanas.
Aunque se esté hablando de un planeta que Lem recubrió "de un océano plasmático", finalmente es como la tragedia de "Orfeo y Eurídice", añade Madlener, recordando que también aquí el protagonista principal, el investigador Kris Kelvin, reencuentra a su mujer ya fallecida, Harey.

miércoles, 4 de marzo de 2015

OVACIÓN DE PIE PARA  LA AIDA DE  PAPPANO

                    
           Fue el evento más esperado de la temporada de la Academia de Santa Cecilia, los boletos se agotaron   tres meses antes, y un público internacional que hizo que  en la sala Santa Cecilia Auditorio Parco della Musica en Roma estallara una explosión de aplausos  que duró de 15 minutos.
               “Aida”,  de Giuseppe Verdi,  en una versión  en concierto dirigida por Antonio Pappano, ha sorprendido a todos por el nivel ejecutivo y la interpretación, creando una armonía en la relación entre voces y orquesta y, dando al público  asi, tantos detalles y líneas internas.
Había una gran expectativa por el elenco estelar, compuesto grandes cantantes, que en  casi todos los casos,   debutaban  en su papel.
               Jonas Kaufmann, el tenor alemán, ha emocionado a la audiencia con su debut en el papel de Radamés,  y especialmente por su interpretación de la muy difícil "Celeste Aida 'de manera magistral.
La suya es una voz muy singular y, sobre todo, en el registro  de moderado a grave no siempre es convincente, pero su seguridad y su presencia sólo puede fascinar.
           La soprano Anja Harteros, , alemana pero de origen griego, es considerada una de las sopranos más aclamadas  en nuestros  días.   Tiene  musicalidad, clase y temperamento para vender, pero  después de un comienzo muy emocionante, su actuación en la parte final de la obra se ha visto comprometida por problemas técnicos, sobre todo en el registro agudo.
           El bajo uruguayo Erwin Schrott fue convincente en el papel de Ramfis.
        Aplausos para Ekaterina Semenchuck (Amneris), Ludovic Tezier (Amonasro), Marco Spotti (Re), Paolo Fanale (Heraldo) y Donika Mataj (sacerdotisa).
           Grandes nombres en la audiencia entre quienes se encontraban el Ministro de Economía italiano, Pier Carlo Padoan, el líder de Confindustria Giorgio Squinzi, el Jefe de la Policía Alessandro Pansa, el  Embajador de Japón Kazuyoshi Umemoto, Gianni Letta, Bruno Vespa, el escritor Alberto Arbasino, compositores Giorgio Battistelli y Matteo D'Amico y la estrella del belcanto Cecilia Bartoli.
         
Un éxito no sólo para Pappano, la orquesta, el coro y los intérpretes de esta Aida (que recientemente fue grabado para Warner Classics), sino también para el nuevo presidente de la Fundación;  Michele Dall'Ongaro.
Fuente: “ Il Mondo dell Opera Lirica”

NDR: El Concierto se realizó el 27 de febrero pasado. 

sábado, 21 de febrero de 2015

 FALLECIO LUCA RONCONI


El actor y Director Luca Ronconi murió en el Policlinico di Milano, donde estuvo hospitalizado durante unos días. Nacido el  08 de marzo de 1933 en Susa, en Túnez, el maestro, innovador y contracorriente, habría  cumplido  82 años en unos pocos días. Dirigió el Teatro di Roma, el Stabile di Torino y también fue el director artístico del Piccolo de Milán.
Director del Teatro Stabile di Torino (1988-93), el Teatro Stabile di Roma (1994-98) y director artístico más de una década del Piccolo Teatro di Milano, Luca Ronconi ha firmado en su larga  carrera producciones teatrales y operísticas en signo de la innovación.
Https://www.youtube.com/watch?v=VA2ge8f68IM
Después de graduarse en 1953 en la Accademia d ' arte dramática Silvio d ' Amico de Roma, en la década de 1950, fue un actor. Debutó como Director con La Esposa de Goldoni (1963), a la  que siguió a Los Lunáticos de TH. Middleton (1966), Medida por Medida y Richard III de Shakespeare, Phaedra y  Orlando furioso (1968; ed. telev. 1975), un ejemplo de síntesis entre tradición y vanguardia. Sello de su estilo, la esencia del drama tenso entre la abstracción y distanciamiento.
Entre sus más famosas obras La Orestiada de Esquilo (1972), Ignorabimus por Holz (1986), Mirra de Alfieri (1988), Extraño Interludio de  O ' Neill (1989), Los últimos días de la humanidad de Kraus (1990), Rey Lear (1994). Desde 1975 (Valquiria de Wagner) fue también Director (ópera Orfeo y Eurídice de Gluck, Fetonte de Jommelli, Tsar Saltan por Rimsky-Korsakov; Viaggio a Reims de Rossini; Riconosciuta del Salieri Europa. Verdi Falstaff; Turandot de Puccini). En 1977 inició el laboratorio experimental de Prato. Después de las experiencias de Turín y Roma, asumió la dirección artística del Piccolo Teatro di Milano, montó, entre otras cosas, la vida es un sueño (2000), la obra de c. de la Barca, y pecado era puta (2003) por j. Ford.
Con motivo de las Olimpiadas de invierno 2006 en Turín, concibio y dirigio, Los embarcaderos, El Proyecto Mañana, compuesto por cinco muestras que, a través del teatro, exploraron temas universales de la historia, política y guerra (Troilus and Cressida; Trilogía de la guerra; Lo specchio del diablo; El silencio de los comunistas; Biblioetica).
De 2007 es el doble proyecto Odyssey retorno ', incluido el díptico de Ítaca de B. Strauss y La cueva de las Ninfas por Homero a Porfirio, mientras que en los últimos años firmó la regie de  Los hombres de empresa (2010) de e. Bond, Modestia (2011) por r. Spregelburd, Seis Personajes en busca de un autor (2012) de l. Pirandello, Danza macabra por a. Strindberg (2014)Estos cuatro últimos representados en el Festival de los Dos  Mundos  en Spoleto
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