SOBRE "OPERA CLUB"

ÓPERA CLUB es un emprendimiento que nace el 17 de noviembre de 1990 a partir de un programa emitido por Radio Cultura. Este programa tuvo características muy especiales que lo transformaron, casi de inmediato, en el de mayor audiencia en su género.

Por primera vez se trataba el tema operístico con un absoluto desapego a las formas tradicionales de acartonamiento y solemnidad. Quedó en claro desde un principio que se trataba de un programa de ópera y no de cantantes –de estos últimos se ocupaba la mayoría-. Procedimos a lo que nuestro locutor de entonces (Mario Keegan) dio en llamar “derribando mitos” -desmitificar leyendas, anécdotas o lisas y llanas mentiras que con los años se convirtieron en falsas verdades-. Seguimos muy de cerca toda la actividad musical de Buenos Aires y La Plata poniendo muy especial énfasis en la promoción de los intérpretes jóvenes que estaban haciendo sus primeras armas –en la mayoría de los casos a puro pulmón- aunque sin descuidar las grandes figuras nacionales e internacionales que nos visitaban. Por último, el formato horario de cuatro horas nos permitió tratar amplia y distendidamente diferentes temas en un sólo programa desarrollado a través una conversación sin planificación previa entre dos a cinco co-conductores.

Todo esto nos puso en el primer lugar durante poco más de diez años. Diversos problemas –fundamentalmente económicos y de necesidades de programación de la radio- nos fueron acortando la duración y concluímos transmitiendo una hora a la medianoche del sábado. De esta manera fuimos perdiendo, junto con audiencia, nuestras características distintivas.

A partir de septiembre de 2012 nos mudamos a Radio Amadeus Cultura Musical recuperando nuestro formato original e intentando, de a poco y con mucho esfuerzo de todo tipo, retomar nuestro puesto de liderazgo –tarea nada fácil, por otra parte-.

Comencé diciendo que ÓPERA CLUB es un emprendimiento que nace a partir de un programa de radio. Esto es porque no es sólo un programa de radio –o, mejor dicho, el programa es casi como un pretexto-, sino un modo de unir a los oyentes tras un objetivo superior en común. El verdadero protagonista del programa no son ni los cantantes ni la música, son los oyentes –sus destinatarios y razón de ser-. Es por eso que los llamados telefónicos o mails son fundamentales para la concreción de lo que sale al aire. La audición es una excusa para que nos comuniquemos, nos conozcamos y podamos realizar y armar el programa y las actividades en forma conjunta.

Siempre me ha preocupado la incomunicación y soledad que aquejan a nuestra sociedad de manera cada vez mayor desde la segunda postguerra. Esta idea de nuclearnos bajo un interés u objetivo común es, para mí, un medio para paliar este terrible mal. Para esto, además del programa –y en lo personal más importante- son las diversas actividades que hemos venido realizando –con menor o mayor frecuencia- durante los últimos veintitrés años: encuentros, charlas, recitales, conferencia-debates, intercambio de material y, fundamentalmente, exhibición de videos (hoy DVDs) de diversas funciones operísticas –recuerdo con especial cariño el ciclo multitudinario que realizamos en el Centro Cultural General San Martín colmando ampliamente la capacidad plena de la Sala AB-. También estas actividades se vieron notablemente disminuídas con la anteriormente citada decadencia del programa –al que están intrínsecamente unidas-.

En esta nueva etapa muchas son las esperanzas y muchos los proyectos. La idea de congregarnos bajo nuestro amor a la ópera es, vuelvo a repetirlo, sólo un pretexto para encontrarnos virtual o realmente, tanto en nuestra relación comunicador-oyente como en forma personal. Este sitio, el Facebook y, en un futuro muy próximo, el Twitter serán nuestras herramientas virtuales a utilizarse en forma dinámica. Queremos crear un foro de debate y discusión a través del que no sólo hablemos de lo que nos gusta sino que intercambiemos ideas sobre políticas culturales. Necesitamos ampliar horizontes y promover los valores estéticos y culturales en los que se basan las obras de arte. De esta manera, a través de estos valores y del intercambio de ideas, iremos creciendo como personas y ayudando a crecer a nuestro entorno. Recordemos que los grandes cambios se producen, en general, a partir de los pequeños cambios individuales.

En cuanto al programa en sí mismo, posee una dinámica que va haciéndose cada vez más participativa –ya hemos desarrollado algunos temas propuestos por ustedes y esperamos una participación cada vez mayor-, poseemos también una enorme discoteca –probablemente la más grande de nuestro medio- con una cantidad de grabaciones que está muy holgadamente en la cantidad de cinco cifras y que abarca desde los primeros cilindros hasta las últimas funciones efectuadas en el mundo –a veces el mismo día de la emisión-, presentamos a las grandes figuras que nos visitan y hacemos una fuerte promoción de lo que están preparando los distintos grupos que han aparecido fuera del marco de los teatros oficiales y que es en donde realmente se encuentra el futuro.

La ópera es el centro pero no nos cerramos en ella. Abarcamos también los demás géneros vocales (opereta, zarzuela, oratorio, canción de cámara, sinfónico-vocal) y estamos, aún tímidamente y en muy pequeñas dosis, abriéndonos a todo el espectro de la música clásica (o académica –término que no me gusta pero al que adhiere muchísima gente-) En cuanto al período de lo que difundimos, es amplísimo y sin reservas ya que vamos desde la música medieval hasta las últimas manifestaciones de vanguardia.

En síntesis, estamos buscando crecer a partir del debate y la interacción. Considero que la relación estática con un oyente pasivo ya no es aceptable y pertenece a un tiempo que ya fue –no estoy valorizando, sólo presentando un hecho-. El piso de este proyecto es el que estamos transitando. El techo quisiera creer que no tiene límites (una sede propia, una emisora....).

Entre todos podemos lograrlo. Esto intenta ser un verdadero Club y les pido que se unan. Les garantizo que el crecimiento y el gozo serán ampliamente satisfactorios.


Dr. Roberto Luis Blanco Villalba


UNA CREACION DE ROBERTO BLANCO VILLALBA

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sábado, 10 de diciembre de 2016



UN TALLER QUE CRECE AÑO TRAS AÑO

Taller de Integración Operística del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires: “Trouble In Tahiti” (Problema en Tahiti), Opera en un acto y siete escenas, Libreto y Música de Leonard Bernstein (1917-1990). Interpretes: Vanesa Aguado Benítez (Dinah), Hernán Vuga (Sam), Milagros Burga (Muchacha), German Polón (Muchacho I), Rodrigo Villani (Muchacho II), Milagros Andaluz, Francisco Cruzans, Edgar Ocampo Orozco (Actores). Orquesta Integrada por Alumnos, Docentes, Colaboradores y Ex Docentes de la Academia Orquestal del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, dirigida por Emmanuel Siffert. Diseño Escenográfico: Josefina Nigro-Romina Stein. Vestuario: Luciano Parente Ormachea, Iluminación: Sebastián Evangelísta, Diseño Audiovisual: Luciano Moreno, Diseño Gráfico: Elio Osés, Director Técnico del Circuito Audiovisual de Televisión: Mariano Asseff, Caracterizadora en Escena: Florencia Saraceni, Vestuarista en Escena: Ana Paula Fernández, Stage Manager en Escena: Aldana Gerez Gigena, Composición Coreográfica: Rodrigo Villani, Dirección Escénica: Romina Almirón. Teatro 25 de Mayo, función del 04/12/16.

  Una de las iniciativas mas interesantes que año tras año desarrolla el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (y que mas crecimiento demuestra), es el Taller de Integración Operística, el que en cada muestra se va superando. Luego de la interesante Perfomance del año pasado con el doble programa dedicado a Gian Carlo Menotti, que integraron “El Teléfono” y “Amahl y los Visitantes de la Noche”, llega la muestra de Este año  con un reto  muy interesante: “Trouble In Tahiti” (Problemas en Tahiti) de Leonard Bernstein, una obra de 1951, que aún mantiene su vigencia. Podrán pasar de moda los ritmos o las formas de composición, lo que no pasa de moda es la temática. Una pareja integrada por dos seres que piensan de manera individual y no en la pareja y menos en el hijo de ambos. Un ejecutivo  triunfador que no es feliz, una mujer que se siente sola. Se mienten a si mismos, evitan ir al grano y la verdad sobrevuela la casa pero nunca se la enfrenta. La acción puede transcurrir en cualquier ciudad de Estados Unidos que tenga zonas residenciales. La rutina indica, desayuno temprano, el viaje diario en tren para ir a trabajar, el lance con la secretaria de turno, el partido de Handball por sobre la actuación del hijo en una obra de teatro en el colegio, el almuerzo de negocios. Para la mujer, el Psicólogo, el colegio del hijo, el encuentro con las amigas, hasta que el hastío desata la tormenta y entonces un encuentro fortuito entre los cónyuges revela que ninguno de los dos desea prolongar ese momento y las excusas están a la orden del día. Una ida al cine en solitario por parte de Ella para ver la comedia “Trouble in Tahiti”, da el pie para una crítica ácida y feróz, casi como un anticipo de la que a posteriori se viera en “West Side Story” (por caso la canción al jefe policial por parte de la pandilla de Tom), a la idiosincrasia Norteamericana y su sistema y a los espectáculos “pasatistas” como forma de evasión. Luego de evadir una vez mas e ir al grano con los problemas, la iniciativa del hombre será llevar a su mujer al cine para ver……”Trouble in Tahiti”, para resignación de la mujer.

  Todo el trabajo fue asignado a través de un riguroso concurso. Romina Almirón fue la ganadora de la selección. Su visión fue magnífica. Ambientarla en un Set de T.V. blanco y negro, en donde cámaras actuales se encontraban revestidas por armazones que las transformaban en las legendarias cámaras de T.V. que tanto admirábamos desde 1951 a 1980, las que llevaban la imagen a Ntros. venerados armatostes a válvulas, representados por una pantalla de proyección . La acción forma parte de un capítulo de la novela, en donde el pequeño coro hace las veces de Maestro de Ceremonias. Es por ello, que en los momentos de interludio  veremos a la Vestuarista, a la Caracterizadora y al “Stage Manager” en escena, integrados al espectáculo. Dos Paneles dan vida a dos diferentes ambientes: la Casa y la Oficina, recreados al estilo de la época. Tres actores van haciendo las veces de Extras: Milagros Andaluz como la secretaria y la asistente que con el cartel de aplausos, solicitará los mismos al público, como si todos formáramos parte del set. Francisco Cruzans será el Psicólogo que ingresará a la casa desde adentro de la heladera en una acción desopilante y Edgar Ocampo Orozco en el rol de Linyera que mora en el parque en el que se cruzarán los protagonistas con una actuación muda fantástica. Josefina Nigro y Romina Stein desarrollaron con acierto la ambientación, la que en el vestuario de Luciano Parente Ormachea encontró realce. Una muy buena iluminación de Sebastián Evangelista también permitió que pudiera visualizarse de manera adecuada el trabajo televisivo muy importante a cargo de Mariano Asseff. Hubo momentos en los que también se recurrió a proyecciones  que mostraban el movimiento de la época en las grandes ciudades, tal cual como ocurría en los programas televisivos de ese entonces, las  que fueron elegidas con acierto por Luciano Moreno, cumplimentadas por la gráfica de Elio Osés. Milagros Burga y Germán Polón hicieron el coro de escena, en donde cantaron y bailaron de manera estupenda. Debió haber intervenido un tercer cantante, el que por una indisposición no pudo hacerlo. Fue suplantado en forma muda por Rodrigo Villani, coreógrafo del espectáculo, que lo hizo con envidiable soltura para lograr que ese percance pasara desapercibido. Sus coreografías fueron oportunas y plenas de “swing” correspondiendo a la música.

 La pareja protagónica mostró seguridad, solvencia y estupendo desempeño. Vanesa Aguado Benítez como la atribulada esposa dio en el “Physique du Rol”  ideal, mostrando una cuidada línea de canto, muy buena emisión y buena dicción. Actuó de manera convincente. Hernán Vuga fue un estupendo Sam mostrando todas las miserias que esta criatura musical exhibe. Tuvo gratísimo timbre, muy buena emisión y excelente actuación.

  Otro acierto lo constituyó la convocatoria al Suizo Emmanuel Siffert para la concertación del espectáculo al frente de músicos seleccionados entre los actuales alumnos de la Academia Orquestal del Instituto, ex integrantes, docentes y colaboradores que sonó amalgamada, muy bien balanceada, con plena comunicación con el palco escénico. Tuvo “swing”  y plena consustanciación con la música de Bernstein, por lo cual su desempeño fue laudatorio.  

  La intención es mejorar año tras año la calidad de estos talleres. Hay planes ambiciosos para el año próximo. Esperemos que tengan la debida continuidad.

 

Donato Decina
OTRO SI Y DIGO

Complemento de mi comentario sobre la interpretación de la Sinfonía Nº 2 “Resurrección” de Gustav Mahler por la Orquesta Sinfónica Juvenil “José de San Martín”.

  La memoria tiene nichos que a veces no se activan como es debido. Por eso y desde ya con el debido pedido de disculpas por adelantado, quiero agregar a la reseña que efectué en el comentario sobre las interpretaciones desde 1988 hasta el presente de la Sinfonía “Resurrección” de Mahler, dos versiones mas que involuntariamente no fueron detalladas por Mí y que cada cual tiene variantes importantes, imposibles de omisión.

  El hecho mas importante entre Ntros. respecto a las interpretaciones de Esta Sinfonía tuvo lugar en el año 2000, y fue la versión ofrecida por Javier Logioia Orbe  al frente de la Estable del Argentino de la Plata, su Coro Estable y las solistas María Bugallo y Cecilia Jakubowicz. Fueron en total cuatro conciertos, el primero en la Facultad de Derecho de Buenos Aires, el segundo en la Catedral de La Plata (el Argentino se hallaba poniendo a punto su sala actual para su apertura definitiva, lo que ocurriría unos meses después), luego en el Auditorium de Mar del Plata, el Municipal de Bahía Blanca y el mas importante, en Sao Paulo (Brasil) en el auditorium de la Sinfónica del Estado de Sao Paulo. Fue una interpretación muy emotiva, con puntos sobresalientes y digna de ser llevada al Brasil.

  La otra, la que Luís Gorelik llevó a cabo en Salta al frente de la Sinfónica local, la que desde su creación y a lo largo de las gestiones de todos sus titulares se caracterizó por un compromiso de interpretación formidable. Dicha versión fue escuchada en el Auditorio “Juan Carlos Davalos”, primitiva sede de la Orquesta hasta la inauguración del actual auditorio.

  Hecha la corrección y pidiendo disculpas por el “lapsus”, ahora sí está completa la reseña de versiones ofrecidas.


Donato Decina

viernes, 9 de diciembre de 2016

MUCHO MAS QUE UN DIRECTOR, MUCHO MAS QUE UNA JOVEN ORQUESTA


Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil José de San Martín: Director: Mario Benzecry. Asociación Coral “Lagun Onak”, Coro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Director de Ambas Agrupaciones: Miguel Angel Pesce. Solistas: Jaquelina Livieri (Soprano), Alejandra Malvino (Mezzosoprano). Programa: Gustav Mahler: Sinfonía Nº 2 en Do menor “Resurrección”. CCK-Sala Sinfónica, 04/12/16.

  Desde que en 1965 (mas precisamente un 9 de Julio, en función de Gala presidida en el Colón por Don Arturo Umberto Illia) Aristóbulo Carlos Paita estrenó esta partitura al frente de la legendaria Orquesta Sinfónica de Radio Nacional (desaparecida poco menos de un año después por la troglodita “Revolución Argentina”), debieron pasar largos períodos para que alguien se acordara de desempolvar la partitura y animarse a dirigirla. La historia dice entonces: Jacques Bodmer (recordado Director Suízo) en 1972 al Frente de la Sinfónica Nacional (de la que por entonces era su titular), Pedro Ignacio Calderón en 1978 al frente de la Filarmónica de Buenos Aires en el Colón. Precisamente fue Pedro Ignacio Calderón, quien logró que este inmenso trabajo de Mahler comenzara a ser revalorado en su justa dimensión. Lo hizo en 1988, en ocasión de celebrarse los ochenta años de la inauguración del Colón que hoy todos conocemos, en cinco ocasiones, una de ellas la de honor,  en presencia de otro Presidente de la Nación  de cuño Radical, Don Raúl Ricardo Alfonsín. A partir de allí, es notable la cantidad de veces que en forma vertiginosa comenzó su recorrido interpretativo entre Ntros.: Zubin Mehta y la Filarmónica de Israel en 1992, junto al Coro Estable del Colón preparado por Vittorio Sicuri y Faith Esham y Nancy Maultsby como solistas. Una versión de Franz Paul Decker un año después con la Filarmónica y el mismo Coro Estable en la fallida integral del inolvidable conductor Alemán. Guido Guida se animó a hacerla en el Argentino platense cuando aún Este tenía su sede provisoria en el Cine Teatro Rocha (¿1994?), en el que acaso haya sido el punto de partida de su Orquesta Estable para la interpretación de obras sinfónicas de gran envergadura. Nuevamente Calderón, ahora con la Sinfónica Nacional en dos ocasiones 1999 (Auditorio de Belgrano) y luego en 2008 (Facultad de Derecho [Esta última junto a las de Mehta y la posterior de Diemecke, las tres mas imponentes por igual que este cronista haya escuchado hasta el presente]). Francisco Rettig, para la Asociación Wagneriana en el Colón con la Nacional y el  Coro de la entidad Organizadora (1998). Luís Gorelik en el Argentino (2009), al igual que Alejo Pérez (2012) y sin olvidar de que Dante Anzolini estrenó allí en forma absoluta para la Argentina “Totenfeier”, poema sinfónico de Mahler el que casi en su totalidad se convirtió en el primer movimiento de Esta Sinfonía (2008). Lo dicho en cuanto a Enrique Arturo Diemecke, dos ocasiones, 2010 (Filarmónica) y la imponente de 2015 en la por entonces recién inaugurada “Ballena Azul” (10 de julio de 2015, un día después de cumplirse el quincuagésimo aniversario de su estreno entre Ntros.), con los Cuerpos Estables de la Nación (Sinfónica-Polifónico) y dando a conocer “Totenfeier” en el Colón por primera vez entre ambas versiones de la Segunda. Lo mas reciente nos indica que Carlos Vieu la concertó Este año en el Argentino y que David del Pino Klinge se ha animado a ofrecerla en Rosario, dentro de su integral Mahler (al que cuando se concrete,  le cabrá el altísimo honor de ser la primera plaza del Interior de Ntro. País en la que se interprete el ciclo completo de sinfonías del genial compositor Bohemio). Y por fin lo que faltaba después de larguísimos años de lucha. Que una Sinfónica Juvenil Argentina la interprete. Hace mas de 24 años que Mario Benzecry viene luchando y sosteniendo su proyecto mas querido, la Sinfónica Juvenil “José de San Martín”, partiendo de la base  de la experiencia de José Antonio Abreu en Venezuela y su “sistema”,  haciéndolo en un  principio con aportes privados y luego, en la que tal vez haya sido uno de los méritos mas importantes de la pasada y controvertida gestión nacional, nacionalizada, también gracias a la intervención de Abreu, que como nadie vio el trabajo que su colega Argentino realizaba.  Siempre envidié sanamente el que Orquestas Juveniles realizaran estas obras de gran magnitud en todo el mundo, menos aquí. El que los jóvenes, no solo venezolanos (Que se foguearon no solo con Abreu, Dudamel o Mateus, sino que lo hicieron también entre otros como Mata, Sinópoli, Abbado y Rattle), también Europeos (Juvenil Mahler y Juvenil Mozart con Abbado, la  Filarmónica Juvenil de Berlín con Johnatan Nott) y de Norteamérica (La juvenil de las Américas con Carlos Miguel Prieto), hayan logrado ingresar a este repertorio y  hacerlo en un nivel que pone los pelos de punta a mas de alguna Orquesta Profesional. Siempre desee que la Argentina tuviera un organismo así. Cuando Benzecry inició su camino, la controvertida gestión Maharbiz le cerraba las puertas por así decirlo al organismo que había fogueado mas que ningún otro en el País a los Jóvenes Músicos: la Juvenil de Radio Nacional, tantos años llevada adelante por el “Venerable” Don Ljerko Spiller y que tuviera como último titular a Juan Carlos Zorzi. También por ese entonces tuvo lugar la creación de la Orquesta Académica del Teatro Colón, pero desde el vamos su impronta intentó ser siempre la que había dejado vacante la Juvenil de Radio Nacional. Otro tanto vale para la Camerata Académica del Argentino de La Plata. Hubo serios compromisos para intentar imponer estas obras en este tipo de conjuntos.  No puedo olvidar a Carlos Calleja y su Orquesta Académica de Buenos Aires  y a Alejo Pérez con la Orquesta Juvenil del Bicentenario, ambos abordando la Primera Sinfonía “ El Titán”. Pero es Benzecry el que con tesón y persistencia fue andando de a poco, y así, tuvimos en progresión: La Primera, con la que celebró los veinte años del Conjunto. La Quinta, con la cual los Organismos Musicales de la Nación se despedían después de treinta y cuatro años del Auditorio de Belgrano, y que además sirviera en su ensayo general para la prueba acústica de la “Ballena Azul”. Aquí se juntan los caminos de la historia. La del recorrido de la partitura entre Ntros, y la del recorrido de la Juvenil “José de San Martín”. Que nunca dejó de actuar en la Facultad de Derecho (lugar físico de su nacimiento), pero que ya también desde el segundo semestre del año pasado tiene como sede a  la “Ballena” y  hacia allí me dirigí, ávido de escucharla.

  Mario Benzecry, con ochenta gloriosos y juveniles años, sigue evolucionando cada día como interprete. Su visión de la Segunda es absolutamente irreprochable. Hay unos pocos Directores que trazan verdaderas líneas interpretativas. Algunos muy personales: Zubin Mahta y el desaparecido Lorin Maazel se hallan aquí. En cambio en esta obra hay dos tendencias (a las que podríamos denominar habituales) que les han dado la forma para abordarla. Una es la de Leonard Bernstein, en la que veo a Diemecke claramente enrolado y otra la de Georg Solti, en la que Calderón y Benzecry se encuentran.  Ambas formas de interpretación son absolutamente válidas, ambas conmueven. Bernstein va hacia la profundidad de manera progresiva, Solti lo hace de manera un poco mas dinámica, pero sin sacrificar en modo alguno el fondo.  Y esto es lo que precisamente escuchamos en la “Ballena”. Tensión permanente, dinámica,  canto orquestal, empaste perfecto, secciones instrumentales con destacada actuación, Todo un trabajo de “Orfebrería” al que Benzecry le extrajo el mejor producto, contagiando a los Jóvenes que se prodigaron con entrega y entusiasmo. Por fortuna lo podemos escuchar, solo que lamento que recién ahora el Maestro haya podido abordar este repertorio.

  Otro tanto me cabe decir para la formidable preparación y ajuste que Miguel Angel Pesce le brindó a dos de las agrupaciones corales de las que es titular: El Legendario “Lagun Onak” y el Coro de la Facultad de Derecho de la U.B.A., los que cantaron con plena seguridad,  e impecable afinación.

  Y en las partes solistas, Jaquelina Livieri ratificó en muy pocos días que en este repertorio se mueve con solvencia, como lo hiciera en la Octava del Colón. Impecable colocación de la Voz, correcta emisión y muy buen decir. Alejandra Malvino se movió a sus anchas y una vez mas se ha hecho merecedora de mi mayor elogio, fantástica de punta a punta.

  Y seguiré bregando por todo esto. Porque se pudo y porque se hará. La “San Martín” ya es mucho mas que una Orquesta,  porque su mentor es mucho mas que un Director.


Donato Fabián Decina

sábado, 3 de diciembre de 2016



DIEZ AÑOS NO ES NADA (PERO SON MUCHOS)

Actuación de “MusicaQuantica”, Voces de Cámara, Director: Camilo Santostéfano. Programa: Obras de Vaughan Williams, Dallapiccola, Pizetti, Monteverdi, Petrassi y la “Misa Brevis” de Zoltan Kodaly. Participación: Tomás Alfaro (Organo). CCK, sala Sinfónica: 01 de Diciembre de 2016.

  Diez años no es nada (al decir de Le Pera, al que Gardel musicalizó para inmortalizar la frase), pero sin embargo son muchos. Cuantiosos en crecimiento, en experiencia, en enriquecimiento de un conjunto (aclaro que musical y espiritual, no de otra clase en estos tiempos que corren). Y eso es lo que “MusicaQuantica”, las Voces de Cámara a las que Camilo Santostéfano amalgama desde hace una década nos propone y que para celebrarlo, se dieron cita (las actuales y algunas de las que participaron en alguna etapa de Este camino) en la “Ballena Azul”, con un concierto de extraordinaria factura.

  Camilo Santostéfano es un formidable músico que tiene la virtud de evolucionar y superarse a sí mismo en cada emprendimiento que aborda. Este conjunto, obra toda suya, lleva su impronta. Sorprende en la formulación de sus programas y aquí, el detalle: la primera parte fue básicamente dedicada a una forma musical que toda formación que se precie de ser de categoría aborda: “El Madrigal”. De ayer y de ahora. Por eso la presencia de Dallapiccola, musicalizando dos poemas de Michelangelo Buonaroti (Il Giovine), sobrino del inmortal creador, sobre las quejas de las esposas y también los esposos. Simpáticas en su forma y vertidas con mucha expresividad, soltura y delicadeza. Dos poemas musicalizados por Ildebrando Pizetti (de tanta presencia en Ntro. programa radial a través de sus óperas): “Il Giardino di Afrodite” y “Piena Sorgeva La Luna”, temas de Amor y de Belleza, plenas en sutileza, demostrando riqueza interpretativa. Y llegamos al pasado. Monteverdi, maestro del madrigal, en dos hermosísimas composiciones: “Ecco mormorar l’Onde”, en una versión plena de frescura y “Zefiro torna e’i Bel Tempo Rimena”, del que según el Director, dado que Monteverdi lo compone al poco tiempo del fallecimiento de su esposa, leyendo su texto es lógico creer que lo hizo a modo de maravillosa despedida. Y en el cierre, Goffredo  Petrassi (Gran formador de músicos argentinos en las décadas del sesenta y setenta en la Accademia Chigiana di Siena), nombre fundamental de la vanguardia italiana en los cuarentas y cincuentas, con cinco madrigales que conforman los “Nonsense Madrigals”, satíricos, mordaces, divertidos que mostraron la actualidad del conjunto, el que comenzó su actuación con “Silence and Music” de Ralph Vaughan Williams, de inocultable sabor Inglés e ideal para abrir una actuación.

  La segunda parte mostró a la agrupación a la que se sumaron coreutas que a lo largo de estos diez años formaron parte de Ella, para entonar todos juntos, sumados al órgano (No el de sala sino uno mas chico) la “Misa Brevis” de Zoltan Kodaly, obra poco frecuentada entre Nosotros y que en mi caso, mi única referencia ha sido la grabación de Janos Ferencsic para el sello “Hungaroton” hace mas de treinta años y que acompañaba a una maravillosa versión del “Te Deum de Budavar” del mismo compositor. Obra de muchos detalles y matices, todos resaltados, voces muy interesantes que conformaron el terceto solista (Mezzosoprano, Tenor y bajo), todos ellos integrantes de la agrupación y un formidable trabajo de Tomas Alfaro en el Organo al que le extrajo sonidos envidiables.

  Actuaciones, giras, programas siempre interesantes, resultados artísticos, todos debidos al sostenido y magnífico trabajo de Camilo Santostéfano. Por muchísimos años mas y que sean bien merecidos. Y por si fuera poco, un electrizante Britten a modo de bis coronó la actuación.   


Donato Decina

domingo, 27 de noviembre de 2016

UNA SALUDABLE RENOVACION DEL REPERTORIO

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires: Director: Wolfgang Wengenroth. Programa: Gyorgy Ligeti: “Lontano”, Anton Webern: Cinco Piezas, Op. 10, Seis Piezas, Op. 6, Johann Sebastian Bach/Arreglo de Anton Webern: Fuga (Ricercata) a Seis Voces de “Una Ofrenda Musical”, BWV 1079/5, Morton Feldman: “Coptic Light”. Teatro Colón: 24 de Noviembre de 2016. (Abono Nº 13, Compartido con “Colón Contemporáneo”).

  Es una saludable iniciativa el que uno de los conciertos del ciclo “Colón Contemporáneo” integre además la programación de abono de la Filarmónica de Buenos Aires. Lo que a esta altura no es nada normal, es que en pleno siglo veintiuno estas obras no formen parte de los conciertos junto a las mas “clásicas”. Sabido es que la orientación que Enrique Arturo Diemecke la ha impuesto al organismo, abarca hasta las dos primeras décadas del siglo veinte. En cambio solo hasta ahora tuvimos algunas grageas en las cuales tambien mostró capacidad de adaptación (solo basta para el caso recordar la velada dedicada a Mauricio Kagel, con la presencia de Este en la sala).Aquí tuvimos un programa dedicado a dos gigantes contemporáneos. Gyorgy Ligeti (hace algunos años desaparecido) y Morton Feldman, quien junto a Salvatore Sciarrino es hoy un faro, una referencia para muchos creadores actuales de Ntro. Medio. Y en el centro del programa, dos obras muy poco frecuentadas de Anton Webern y un arreglo de este basado en Johann Sebastian Bach. Un riquísimo programa para oídos predispuestos.

  Me detengo primeramente en la frase anterior: “Oídos Predispuestos”. La conducta de un gran sector de la concurrencia fue sencillamente atroz. Propia de una intolerancia que hace imposible que quienes la llevan a cabo puedan siquiera apreciar en algún sentido las obras que se ofrecieron. Toses groseras, ni siquiera mitigando los sonidos que emiten pensando en los demás, ruidos, celulares que no se apagan y que suenan en el medio de la interpretación. Todo eso me lleva a pensar que quien hace eso y compra un abono no repara en la programación. Va al concierto para no perder el valor de la entrada y se manifiesta así en lugar de no concurrir o al menos retirarse de la sala si no le gustan las obras al término de algunas de ellas. Lo rescatable en cambio es la actitud de los interpretes, que año tras año abordan este repertorio. Si tenemos en cuenta que no hace muchos años, hubo una controversia en torno a la repentina deserción de los atriles de “Ritmica Ostinata” de Juan Carlos Paz (Controvertida figura Nacional, si las hay), el avance que hoy en día han manifestado es monumental.

  Yendo de lleno al programa, la apertura mostró la intensa música de Gyorgy Ligeti y su “Lontano”, que fue objeto de una interpretación minuciosa, casi quirúrgica. Con intervenciones solistas de excepción en todos los sectores de la Orquesta. Un interesante contraste mostraron las dos obras de Anton Webern elegidas. Las Cinco piezas del Op. 10 y las Seis Piezas del Op. 6, que nos permitieron adentrarnos mas en el universo creador de este gran maestro Austríaco, del  que solo nos han llegado muestras casi a cuentagotas, una de Ellas, la célebre “Passacaglia”, su Op. 1, tuvo tan solo la interpretación en Ntro. Medio hace unos años por Juan Pablo Izquierdo y la Filarmónica, sin olvidar la de la Sinfónica de Viena con Roshdestvenski al podio y la de Zubin Metha en su visita con la Filarmónica de Munich. Las primeras son brevísimas, casi cortantes para un orgánico reducido y de llamativa disposición, con órgano, celesta, arpa, percusión y unos pocos vientos y cuerdas. Las segundas expresan desolación y duelo (había fallecido su madre al momento de componerlas) y nos acercan al Webern mas conocido e intenso.  Y el arreglo de Bach (del que también hace ya un tiempo escucháramos uno similar de Gerardo Gandini para su inolvidable “Sinfonietta”), interpretado en un “tempi” mas bien lento, casi pesante, muy distinto que el que hoy hacen conjuntos revisionistas con instrumentos  a la usanza de época, que deja al arreglo Webern un tanto incomodo ante el enfoque actual.

  Ya en la segunda parte, afortunadamente con el masivo desbande por parte de los intolerantes, disfrutamos a pleno de “Coptic Light” de Morton Feldman, compositor Norteamericano, discípulo de Cage, el que a partir del efecto que provoca la luminosidad de los tejidos arcanos del Museo del Louvre, esencialmente coptos, dispara la idea de un tema que va sufriendo diferentes metamorfosis sin perder de vista el inicio del mismo. Fue una maravillosa experiencia sonora, desde la sensualidad de la melodía inicial y sus variantes posteriores, que provoca en el oyente una atracción poco frecuente que llevó a la reacción final con una justiciera ovación para los interpretes.

  El Alemán Wolfgang Wengenroth, joven Director, fue convocado para la realización de este concierto. Demostró conocimiento, consustanciación con el repertorio y extrajo al milímetro todos los detalles de cada obra, logrando con la Filarmónica un formidable entendimiento para un extraordinario resultado. Bienvenida sea la renovación y, por favor, no cerrarse ante lo nuevo, nos atrofia.


Donato Decina

sábado, 26 de noviembre de 2016

EN EL DIA DE LA MUSICA, EL COLON BRILLO CON MAHLER

Teatro Colón: Cierre del Abono Verde 2016. Orquesta Estable del Teatro Colón, Director: Enrique Arturo Diemecke. Coro Estable del Teatro Colón: Director: Miguel Martínez. Coro Polifónico Nacional: Director: Darío Marchese. Coro de Niños del Teatro Colón: Director: César Bustamante. Solistas: Jaquelina Livieri (Soprano), Daniela Tabernig (Soprano), Paula Almerares (Soprano), Alejandra Malvino (Mezzosoprano), Guadalupe Barrientos (Mezzosoprano), Enrique Folger (Tenor), Alejandro Meerapfel (Barítono), Fernando Radó (Bajo). Programa: Gustav Mahler: Sinfonía Nº 8 en Mi bemol mayor “De Los Mil”. Teatro Colón, 22 de Noviembre de 2016.

  Pocas son las ocasiones que en Ntro. Medio se pudo escuchar Esta “Mega Obra”. Hagamos memoria: 1977, Filarmónica de Buenos Aires con Calderón en el Colón (para 6 conciertos). 1998 nuevamente con Calderón, ahora con la Sinfónica Nacional, El Polifónico Nacional, El Polifónico de Córdoba, El “Delfino Quirici” de Río Cuarto, El Nacional de Niños y el lamentablemente desaparecido Coro de la Asociación Wagneriana de Buenos Aires, para el ciclo de Esta última en el Colón por una sola ocasión. 2010, la gigantesca patriada de Alejo Pérez en La Plata (3 ocasiones) y en el Luna Park (3 Ocasiones), con la Estable del Argentino y su Coro (Casualmente con Miguel Martínez como preparador), el Polifónico Nacional, El Coro de Niños del Argentino y, nuevamente también,  el Nacional de Niños. Ahora el Turno de la Estable del Colón, con los Coros Estable y de Niños de la Casa y,  una vez mas, la convocatoria al Polifónico Nacional. Esta vez le cupo a Enrique Arturo Diemecke la responsabilidad de amalgamar fuerzas y concertar semejante página. Analicemos entonces lo escuchado.

  Es bueno que se le haya confiado Este programa a Diemecke, el que con esta interpretación culmina entre Nosotros la interpretación integral de las sinfonías de Mahler. Ambicioso bocado que la mayoría de los Directores de Orquesta pretenden para sí.

   Si miramos en perspectiva Este trabajo del gran sinfonista Bohemio del Post-Romanticismo, nos preguntamos el Porque lo denominó sinfonía. ¿Puede ser considerada cantata?, no. ¿Oratorio?, menos, teniendo en cuenta que son dos fragmentos muy disímiles entre sí para que se trate de eso y no hay por caso otra forma que reemplace a la Sinfonía. En dos movimientos y prácticamente toda cantada.  
  Uno hubiese querido que la Filarmónica haya sido quien la interpretara, teniendo en cuenta que el tándem Diemecke-Filarmónica es una alianza a esta altura casi indestructible. Sin embargo se le confió a la Estable este trabajo, del que solo por la inclaudicable tenacidad del Director Mexicano emergió airosa. Página difícil. Refuerzos de la Filarmónica para completar el orgánico mínimo requerido para acometerla. Repertorio con el que está poco familiarizada, son algunos de los ítems que pesan a la hora de hacer esta crónica. A favor, Diemecke logró extraerle un sonido que al solo antes Stefano Ranzani en “Macbeth” pudo concretarlo dentro de la presente temporada. Los fragmentos puramente orquestales fueron expuestos a pleno y justos en “Tempi” y en Expresividad. También la ayuda que elementos que antes pertenecían a la Filarmónica y pasaron a la Estable con los Concursos del 2010/11 (y que conocen de memoria la forma de trabajar del Director) prestaron en esta ocasión. Algunos de los solistas que también intervinieron en la versión de Alejo Pérez también aportaron lo suyo, al igual que el Polifónico Nacional, donde algunas de sus voces la cantaron en las ultimas tres oportunidades en que fue ofrecida. Todo esto, sin dudas,  sumó mucho. En cambio un notable punto en contra, lo constituyó que toda la masa sinfónico-vocal-coral no pudo ser ubicada de manera tal que la Campana Acústica del escenario pudiese estar armada por completo, por lo que parte de los coros estuvieron dentro de Ella y la Orquesta y los Solistas fueron colocados por delante en donde solo habían cortinados a los costados. Allí se perdió muchísimo el sonido, los bronces sonaban apagados y algunas voces fueron literalmente “tapadas” por parte de los coros. En cambio tanto a Paula Almerares como a la banda fuera de escena, al estar ubicados en Palcos Altos,  pudieron ser escuchados óptimamente.

  La Concepción de la Obra por parte del Conductor es óptima de punta a punta. Todos los detalles, efectos, acoples, acompañamiento a los cantantes,  se fueron desgranando uno por uno, logrando un perfecto empaste y momentos de notable virtuosismo. Los coros tuvieron un soberbio ajuste y cantaron con notable entrega. Al Estable, Miguel Martínez lo llevó a una de sus mejores actuaciones desde que El Director se hiciera cargo nuevamente del conjunto. Vale lo mismo para el Coro de niños el que también de la mano de César Bustamante logró una notable intervención. Ni que hablar del Polifónico, curtido por demás en este repertorio,  el que guiado por Marchese, se movió como pez en el agua.

  En la parte puramente vocal, Daniela Tabernig (Que está atravesando un formidable momento artístico), Enrique Folger (El que se afianza en este repertorio como también le ocurriera en la versión reducida de “La Canción de la Tierra” en la Usina del Arte, Exactamente un mes antes de Este concierto) y Fernando Radó (Con un volumen vocal estupendo),  tuvieron pleno lucimiento. Jaquelina Livieri estuvo en una de sus mejores noches y, fundamentalmente en la segunda parte, ofreció una actuación meritoria. Alejandra Malvino cantó con la solvencia a la que nos tiene acostumbrados y Guadalupe Barrientos tuvo destellos de calidad. Paula Almerares tuvo una breve intervención con correctísimo desempeño. Alejandro Meerapfel logró finalmente sobrepasar a toda la masa orquestal que tenía encima en su fragmento mas importante y pudo convencer.

  El Colon ofreció un buen producto como broche de oro a un abono que tuvo de todo, Barenboim-Argerich- Kaufmann-Fleming-Lang-Vengerov y esta obra colosal. Es de esperar que se repitan sucesos de esta envergadura, aunque para esta sinfonía en particular creo que el lugar mas adecuado hoy sea la “Ballena Azul”.

Donato Decina 

domingo, 20 de noviembre de 2016

VEINTICINCO AÑOS DESPUES, OTRA EXCELENTE ANTIGONA VELEZ

“El Dilema de Antígona Vélez”, Opera en un acto dividido en diez escenas sobre idea de Guillermo Asencio, basado en “Antígona Vélez” de Leopoldo Marechal. Música de Sebastián Boeris, libreto de Sara Melul. Interpretes: Natalia Alberó (Antígona Vélez), Santiago Martínez (Lisandro Galván), Gerónimo Seib (Don Facundo Galván/Don Rosendo), Paula Do Souto (Carmen Vélez/Paulina), Laura Katz (Kundry), Miguel Angel Pérez (Don Pascual/Capataz/Sargento), Ana Laura García (Francisca/Bruja Nº 1), Leila Recchi Rodríguez (Bruja Nº 2), Bibiana Fischy (Doña Aurelia/Bruja Nº 3). Actores: Germán Crivos (Alter Facundo), Elisa Nasi (Alter Carmen), Alba Castillo (Alter Aurelia), Norberto Rodríguez (Alter Rosendo).  Escenografía, Diseño de Iluminación (Compartido), Vestuario: Zacarías Gianni. Coreografía: Pamela Atrio. Octeto de músicos dirigidos por Pablo Bonacci. Dirección Escénica y Diseño de Iluminación (Compartido): Guillermo Asencio. Espacio “El Galpón de Caballito”, Función de Estreno Absoluto del 16 de Noviembre de 2016.

  A veinticinco años del estreno de una de las óperas mas ambiciosas de toda la historia musical argentina (también una de las más exitosas), Marechal y su “Antígona Vélez” vuelven al drama lírico. Vaya puntos de contácto. Un mismo tema tratado por Juan Carlos Zorzi, por ese entonces transitando los últimos momentos de su primer ciclo como titular de la Sinfónica de Rosario, como por Sebastián Boeris, Rosarino de Nacimiento allá por 1985, el que tal vez de refilón haya logrado escuchar algún compás de Zorzi allí durante la segunda titularidad de Este, lamentablemente trunca por su muy prematura desaparición física. Leopoldo Marechal como punto de encuentro y, para esta nueva “Antígona”, Guillermo Asencio como disparador de ideas. Por último, ¡Bravo!: al Fondo Nacional de las Artes por aprobar y becar este proyecto.

  Lo primero que Guillermo Asencio aclaró a viva voz antes del comienzo del espectáculo, es que en nada este trabajo competía con la ópera de Zorzi. Es una adaptación del Teatro de prosa de Marechal al formato lírico con un lenguaje musical muy actual.  Y vaya si fue correcta esta primera aclaración. Este es un trabajo muy concentrado. Comprimido. Adaptable al espacio físico del “Galpón de Caballito”, un muy lindo lugar sobre la Avenida Avellaneda frente al puente sobre la calle Nicasio Oroño y las vías del Sarmiento (“Rosario siempre estuvo cerca” diría Páez, Nicasio Oroño tiene en Rosario su correlato con, ni mas ni menos que, el Boulevard Oroño, una de sus arterias principales). A la inversa, la “Antígona” de Zorzi, fue siempre pensada para las grandes salas y hacia allí apuntaron tanto el Compositor y Director de Orquesta como Javier Collazo su libretista. En cambio aquí, gran parte de los méritos corresponderán también a Sara Melul, responsable de una extraordinaria adaptación tanto del texto de Marechal como las inclusiones y alusiones del original de Sófocles, derivando en una expresión escénica formidable por su poder de síntesis, sin sacrificar en nada la esencia de ambas obras y  llevada a cabo en un espacio reducido y poco convencional. En cuanto a la música de Boeris es concisa, contundente, muy cómoda para el trabajo de las voces como también lo es para el público,  a veces tan reacio a aceptar productos de lenguaje musical moderno, lo que es casi el único punto en común con el producto de Zorzi, el que por algo también triunfó usando también un lenguaje moderno pero accesible para el espectador y, por lo tanto, esta obra se termina imponiendo por todas las cualidades que he descripto. Y aquí cobra  vuelo e intensidad el trabajo admirable de Guillermo Asencio como Director Escénico, aunando el Teatro de prosa con el musical, ahondando en la “psiquis” de la protagonista, hermana y madre de sus hermanos y el “dilema” en el dolor de sepultar dignamente al castigado Ignacio, dejado a la intemperie a merced de los caranchos, en detrimento de Martín, su otro hermano, velado con todos los honores camperos, mas aún,  a costa de jugarse Ella misma su vida y dejar huérfana a Carmen, su otra hermana. La presencia de los “Alter”, tanto para un personaje central como Don Facundo Galván, como para roles secundarios como Carmen (que aquí tiene una participación mayor que en la Antígona de Zorzi no tenía), Rosendo (El Viejo Rastreador) o Aurelia. Para ello,  Germán Crivos (Don Facundo), Elisa Nasi (Carmen), Norberto Rodríguez (Rosendo) y Alba Castillo (Aurelia) realizan composiciones actorales formidables desde todo punto de vista, con una entrega física y vocal sin concesiones. Las voces convocadas lo fueron merced a una cuidadosa selección y se notó. El protagónico estuvo a cargo de Natalia Alberó, voz potente, firme, con notable entrega. Su actuación no decae en ningún momento. Lisandro Galván fue Santiago Martínez, voz de bellísimo timbre, buena figura e impecable línea de canto, su fragmento del relato en donde le narra a Antígona su deslumbramiento amoroso  adolescente con Ella en ocasión de su primera doma de potro fue rico en expresividad y matices. Gerónimo Seib asumió los que acaso sean los dos roles mas comprometidos de toda la partitura: Don Facundo Galván y Don Rosendo y en ambos salió airoso con buena línea de canto y muy buenas dicción y expresividad actoral. Una revelación del espectáculo fue la joven Paula Do Souto para los roles de Carmen (Hermana de Antígona) y Paulina. Voz de gratísimo timbre y buena línea de canto. Otro hallazgo lo encontramos en Norberto Rodríguez, quien se desdobla en los roles de Don Pascual, El Capataz de “La Postrera” y el Sargento del Pelotón de Soldados que descubre muertos a los amantes atravesados por la misma lanza. Muy correcta Laura Katz en el rol de Kundry. Tres buenas voces cubren el rol de las “Brujas”: Ana Laura García ( que también es Francísca)de buena presencia y grato tímbre, Leila Recchi Rodríguez, correcta en su composición y Bibiana Fischy (también Doña Aurelia), tal vez la mas conocida de las tres por sus actuaciones en el “Off Colón”, de muy efectiva participación. Todas las voces, supieron también actuar y decir en la prosa (algo desgraciadamente muy poco frecuente en Ntro. Medio y eso es también acierto de Asencio).
  Entrando en el terreno técnico, Pamela Atrio desarrolló coreografías acordes a los momentos musicales en que se desarrollan, llevadas a cabo tanto por los cantantes como por los actores de manera muy efectiva. Zacarías Gianni lleva en la sangre su oficio. Es indudable que abrevó en los trabajos de su padre Carlos para presentarnos un marco escénico minimalista muy efectivo, desarrollado por Malén Gorgone Pampin y Florencia Iribarne Lucato con extraordinario manejo de la paleta de color, resaltado ello con una muy buena iluminación, desarrollada en conjunto con Guillermo Asencio, la que da marco estupendo en todo el espectáculo y un vestuario que dio justo en las formas e idiosincrasia de los hombres y mujeres de Ntra. Pampa en aquella época (No olvidar que la acción de Marechal está ambientada en la época de la Conquista del Desierto, aún cuando en lo geográfico pone a “La Postrera” en lo que hoy es el partido de Castelli en la Provincia de Buenos Aires y en el dúo de amor de Antígona y Lisandro se hable además de las “Barrancas del Salado” donde hoy se sitúa “Villa Raquel”, la legendaria estancia de la también trágica Familia Guerrero con su castillo visible al costado de la Autovía 2).

  Para el final dejé la revelación que ha sido para mí la vibrante concertación de Pablo Bonacci, un muy joven conductor de 27 años, dueño de una solidez de recursos admirable, muy firme en los gestos al frente de un octeto de sobresalientes instrumentistas en donde hubo matices, colores y énfasis a lo largo de toda la función. Diálogo permanente Cantantes-Grupo Instrumental-Director, para garantizar este éxito.

  Sin temor a equivocarme, creo haber estado frente al mejor estreno de una obra Argentina en la actual temporada. Salí plenamente gratificado y entiendo que es un esfuerzo que no deberá caer en saco roto, es decir, merece reponerse a futuro. Lo merecen.



Donato Decina

jueves, 17 de noviembre de 2016

ROBERTO LUIS BLANCO VILLALBA
(1951-2016)

DEFINITIVAMENTE LEYENDA

Queridos Lectores: Superado ya el impacto que provocó la partida de Roberto, la que no por ser posible sorprende de igual manera por el fulminante desenlace, me impone ahora la tristeza de despedirlo desde Este espacio por el creado y para el que fui convocado a colaborar y en el que en los últimos tiempos escribí mis crónicas cubriendo el espacio escrito de cobertura de espectáculos, ya que no era su animo el mejor como para sentarse a una PC y comentar desde allí El también.
  No voy a hacer semblanza biográfica. Roberto las haría de los demás, pero no la propia. Vayamos entonces al que era favorito de todos Uds. Campechano, frontal,  sin anestesia. Mi segunda pareja lo definió como un “sincericida” a bocajarro frente a frente y El, divertido, aceptó de muy buena gana la definición. Mordaz, ácido, sin concesiones, dueño de una descomunal discoteca con la cuál de no haber mediado sus dramáticos problemas de salud, alcanzaban para hacer por lo menos  treinta años mas el “Opera Club”, su hijo natural, su criatura, pese a su soltería por decisión (el otro hijo, adoptivo este,  era “Liebchen”, su caniche, adoptado definitivamente ahora por su hermano Carlos y el resto de su Familia). Generosidad múltiple, amigo de sus amigos. Nunca hizo uso de su espacio y de su cargo de programador de Radio Amadeus para difundir la música que El componía y que solo Nosotros, sus colaboradores junto a sus incondicionales amigos difundimos, acaso por primera vez al aire en su programa homenaje, para, al menos en mi caso, dejarme deslumbrado y pensar como era posible que no se conociera y que ni siquiera hubiera existido una tratativa para interpretarla en Ntro. Medio. Pasiones,  muchas: Callas, Georghiu, Alagna, Gedda, Schock, Maazel, Hampson Domingo (incluso cantando roles de Barítono), Solti, Toscanini y siguen las firmas. Desde los dieciocho años ejercía la crítica. Ahora sin El el vacío es muy profundo. Profesional hasta la medula, apasionado, necesitaba estar en todos los detalles y reservarse para si mismo la última palabra. Sabemos que los Sábados a la noche no serán lo mismo sin su voz y humildemente digo que lo que Roberto Falcone y Yo pretendemos en esta serie de programas que a invitación del Dr. Adolfo Critto, titular de la licencia de Radio Amadeus, hacemos a modo de homenaje, es seguir manteniendo la esencia que  Roberto le impuso al programa. Sus hermanos nos han permitido utilizar el título con esta condición. Lo merece y por derecho propio, Roberto definitivamente es leyenda.


Donato Decina

jueves, 27 de octubre de 2016

DESDE EL IMPRESIONISMO A LA ACTUALIDAD

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Enrique Arturo Diemecke. Solistas: Marcela Roggeri-Jean-Phillippe Collard (Duo de Pianos). Anssi Karttunen (Violonchelo). Programa: Francis Poulenc: “Concierto para Dos Pianos y Orquesta” en Re menor. Pascal Dusapin: Concierto para Violonchelo y Orquesta (“Celo”) (Primera audición Argentina). Maurice Ravel: “La Valse” (Poema Coreográfico para Orquesta).  Teatro Colón, 20 de Octubre de 2016.

  Continuando en el nivel superlativo que enmarcó la presentación de la semana anterior, la Filarmónica descolló en el escenario del Colón abordando un programa íntegramente francés de comienzo y final del siglo veinte. Dos compositores de excepción y una figura del panorama actual para regordeárnos en la audición.

  La noche se inició con una fantástica versión del Concierto para dos pianos y orquesta de Francis Poulenc. He tenido la suerte de escucharla en diversas versiones (Sainz-Bergaglio; Lechner-Tiempo; Dabul-Massone; Argerich-Hubert), ninguna alcanzó la intensidad y el color que tuvo esta. Con una Marcela Roggeri de toque de plena frescura y un Jean-Phillippe Collard como sostén del discurso, cumplimentándose ambos para una faena excelente. La Orquesta también tuvo su lucimiento, con un Diemecke que continuó en la misma dirección que nos había mostrado la semana anterior en “Cuadros de una Exposición”, riqueza de matices, canto orquestal, sutilezas y dialogo permanente con los solistas.  Los sostenidos aplausos tuvieron recompensa con otro dúo de Poulenc que motivó aún mas a la concurrencia.

  Una de las visitas importantes de este año es la de Anssi Kartunen, violonchelista finés especialista en siglo veinte, también Director de Orquesta (uno de sus mas recientes trabajos en materia de Dirección fue “Kraft”, la monumental obra de Lindberg que conociéramos también este año en el Colón). Ha estado ofreciendo trabajos de Pascal Dusapin en el C.E.T.C. y, ahora, en este abono en la sala grande, tuvimos el privilegio de escucharlo en el Concierto para Violonchelo y Orquesta del mismo compositor (El que lleva el mote de “Celo”). Obra intensa, parte de una exploración a partir de un timbre sonoro  hacia la búsqueda de un sonido definitivo. La Orquesta concurre casi como en apoyo al solista y allí se desarrolla esta interesante idea. Excelente entendimiento Solista-Director-Conjunto, Técnica magnífica del solista y detalles muy interesantes a lo largo de toda la obra. Una pequeña obra dedicada a un asistente al concierto fue el bis ofrecido.

  La “cereza del postre” fue la inmensa versión de “La Valse”, muy rica en matices y detalles y plena de colorido orquestal. Estupendamente ajustada y llena de vida, para redondear un trabajo de exquisita factura.


Donato Decina
PARE, MIRE, ESCUCHE


Buenos Aires Lírica (Temporada 2016): “Manon Lescaut”. Drama lírico en cuatro actos, libreto de Luigi Illica, Marco Parga, Domenico Oliva, Ruggiero Leoncavallo, Giulio Ricordi y Tito Ricordi. Música de Giacomo Puccini, basada en la novela “Historia del Caballero Des Grieux y Manon Lescaut” del Abate Prevost (1731). Interpretes: Macarena Valenzuela (Manon Lescaut), Eric Herrero (Renato Des Grieux), Ernesto Bauer (Lescaut), Norberto Marcos (Geronte Di Ravoir), Ivan Maier (Edmondo, Maestro de Baile, Farolero),Trinidad Goyeneche (Un Músico), Enzo Romano (Posadero, Capitán, Sargento), Constanza Panozzo-Cristina Wasylyk-Marcela Marina-Diana Gómez (Madrigalistas), Natalia Giardinieri- Moyra Agrelo-Alfonsina Ciotti-Florencia Fernández Mora-Florencia Repetto (Cortesanas [Actrices]).Coro de Buenos Aires Lírica, Preparador: Juan Casasbellas. Escenografía: Daniela Taiana, Vestuario: Sofía Di Nunzio, Iluminación: Gonzalo Córdova. Orquesta de Buenos Aires Lírica: Director: Mario Perusso. Puesta en Escena: André Heller-Lopes (Teatro Avenida, 14 de Octubre de 2016).

  El título de esta crónica no es otro que el que se lee en los pasos a nivel ferroviarios (casi siempre en las “Cruces de San Andrés”), y entiendo que el verdadero significado es prestar atención y respetar las señales (y por ende el cruce). Si lo trasladamos a este trabajo con el que Buenos Aires Lírica culmino la presente temporada oficial (Se anunció una puesta adaptada de “Agrippina” de Händel la que tendrá lugar en el mas acotado Teatro del Picadero), es obvio que ante la magnitud del título abordado a desarrollar en una sala con un foso que no puede albergar a una masa orquestal como la que pide Puccini (En los créditos no se menciona si es la partitura original o se emplea una reducción de algún compositor o adaptador), uno pide prestar atención y respetar la obra.  En el desarrollo que seguirá, se darán cuenta de que hubo buenas intenciones visulaes basadas justamente en el respeto por la obra, mas allá de algún disenso puntual. Musicalmente, hubieron voces que emplearon todos sus recursos redondeando un final digno,  y en el foso el máximo especialista en Puccini de la República Argentina,  comandando las cosas desde ahí para que la empresa llegue a puerto.

  André Heller-Lopes hizo girar todo su trabajo en base a un  convento como espacio físico. Allí Des Grieux está escribiendo el que probablemente sea su Diario Intimo por el que luego se irán acercando Edmundo,  la propia Manon (en “In Quine Trine Morbide”) y Lescaut (En la arenga a la multitud en la que solicita se apiaden de la desgracia de su hermana). Si bien aquí no se trata el asunto, como sí ocurre en la de Massenet, Des Grieux fue seminarista. Se ha dicho que una persona le refirió a Prevost el asunto (¿la persona que lo vivió?) en Le Havre, volviendo de Louisiana, mientras al Abate se embarcaba en sentido inverso,  y esta narración actuó como disparador para que escribiera la novela. Ahí tenemos un hilo conductor, Des Grieux-Prevost-Manon (Que viaja a París enviada por su familia a tomar los habitos). Renato revive la historia mientras la va escribiendo y el espacio toma forma de Posada de Amiens, Palacio de Geronte, Planchada del Muelle desde donde zarparán deportados a Louisiana y el propio desierto de Louisiana. Todo ello resuelto con nobles recursos visuales, sin caer jamás en chabacanería alguna, para lo cual contó con la invalorable colaboración de Daniela Taiana en el diseño escénico, un muy buen vestuario de Sofía Di Nunzio y una muy conveniente y efectiva iluminación de Gonzalo Córdova. Puede objetarse el hecho de que se le haya quitado intimidad al final, cuando en el desenlace aparecen los espectros de Edmundo, Geronte, Lescaut y el Posadero junto a los protagonistas, o bien, el momento del embarque, ya que al estar Lescaut casi fuera de escena leyendo ese tramo de la narración iluminado por un velador, el mas desprevenido pudo haber pensado que el interprete no tenía memorizado el fragmento, de todas formas son detalles menores que no hacen al fondo de la cuestión. La idea es interesante, pero todos los factores que confluyeron para desarrollarla no estuvieron por igual al mismo nivel, por eso, Parar-Mirar-Escuchar. Terminó siendo un hueso dificilísimo de roer y los logros fueron parciales.

  En lo vocal, Macarena Valenzuela hizo una composición de menor a mayor, el primer acto decididamente no va con su tesitura vocal. Empero, a partir del segundo acto (desde el “Dúo de Amor”) fue creciendo en entrega e intensidad y ya en el cuarto, entregó una interesante “Sola, Perduta, Abbandonata”. Fue buena actriz, muy convincente en sus gestos. Eric Herrero se entregó al personaje con todos sus recursos vocales y actorales, los que no siempre estuvieron de su lado. Al límite, con técnica trastabillante. Solo su tesón y su tenacidad lo llevaron a llegar al final de la representación de digna manera. Ernesto Bauer fue un correcto Lescaut, bien jugado desde lo actoral, con un buen juego de comedia en los dos primeros actos. Vocalmente tuvo un correcto decir. Norberto Marcos fue un digno Geronte. Supo extraerle todo lo posible al rol, demostrando el deseo  creciente de poseer a la joven, hasta el momento de denunciarla sin vacilar, como respuesta al ultraje de su dignidad y de su casa. Ivan Maier fue el  valor mas parejo de todo el elenco, soltura, elegancia, buen decir, impecable línea vocal. La asignación de roles dada para este espectáculo, le consignó el Edmundo en el primer acto (trazando a un perfecto ladero de Renato), el Maestro de Baile para el segundo (dando vuelo a un simpático paso de comedia) y al farolero en el tercero (resuelto de impecable forma).

  Enzo Romano tuvo efectiva intervención, tanto el Posadero en el primer acto como ser Capitan y Sargento al mismo tiempo en el tercero. Impecable en presencia y dicción.  Trinidad Goyeneche compuso de manera muy simpática al músico, secundada con corrección por Constanza Panozzo, Cristina Wasylyk, Marcela Marina y Diana Gómez como las madrigalistas. El Coro, bien preparado por Juan Casasbellas, mostró el brío al que nos tiene acostumbrados.  Y bien por las actrices que en el tercer acto compusieron a las cortesanas que son deportadas a Louisiana con  Manon.

  El sostén fundamental de este enorme esfuerzo se llama Mario Perusso, que a sus ochenta jóvenes años, se dio el gusto de concertar este título. La Orquesta que se reunió, fue conformada por valores de primerísima línea de nuestros principales organismos musicales. A la falta de ensayos, suplieron con enorme profesionalidad las carencias y ofrecieron una versión plena de nervio, tensión creciente y un punto culminante en el célebre “Intermezzo”, que al igual que en su versión del Colón se lo interpretó entre el tercero y  el cuarto acto, lleno de apasionamiento y arrancando la ovación mas sostenida de la noche.


Donato Decina
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