jueves, 17 de noviembre de 2016

ROBERTO LUIS BLANCO VILLALBA
(1951-2016)

DEFINITIVAMENTE LEYENDA

Queridos Lectores: Superado ya el impacto que provocó la partida de Roberto, la que no por ser posible sorprende de igual manera por el fulminante desenlace, me impone ahora la tristeza de despedirlo desde Este espacio por el creado y para el que fui convocado a colaborar y en el que en los últimos tiempos escribí mis crónicas cubriendo el espacio escrito de cobertura de espectáculos, ya que no era su animo el mejor como para sentarse a una PC y comentar desde allí El también.
  No voy a hacer semblanza biográfica. Roberto las haría de los demás, pero no la propia. Vayamos entonces al que era favorito de todos Uds. Campechano, frontal,  sin anestesia. Mi segunda pareja lo definió como un “sincericida” a bocajarro frente a frente y El, divertido, aceptó de muy buena gana la definición. Mordaz, ácido, sin concesiones, dueño de una descomunal discoteca con la cuál de no haber mediado sus dramáticos problemas de salud, alcanzaban para hacer por lo menos  treinta años mas el “Opera Club”, su hijo natural, su criatura, pese a su soltería por decisión (el otro hijo, adoptivo este,  era “Liebchen”, su caniche, adoptado definitivamente ahora por su hermano Carlos y el resto de su Familia). Generosidad múltiple, amigo de sus amigos. Nunca hizo uso de su espacio y de su cargo de programador de Radio Amadeus para difundir la música que El componía y que solo Nosotros, sus colaboradores junto a sus incondicionales amigos difundimos, acaso por primera vez al aire en su programa homenaje, para, al menos en mi caso, dejarme deslumbrado y pensar como era posible que no se conociera y que ni siquiera hubiera existido una tratativa para interpretarla en Ntro. Medio. Pasiones,  muchas: Callas, Georghiu, Alagna, Gedda, Schock, Maazel, Hampson Domingo (incluso cantando roles de Barítono), Solti, Toscanini y siguen las firmas. Desde los dieciocho años ejercía la crítica. Ahora sin El el vacío es muy profundo. Profesional hasta la medula, apasionado, necesitaba estar en todos los detalles y reservarse para si mismo la última palabra. Sabemos que los Sábados a la noche no serán lo mismo sin su voz y humildemente digo que lo que Roberto Falcone y Yo pretendemos en esta serie de programas que a invitación del Dr. Adolfo Critto, titular de la licencia de Radio Amadeus, hacemos a modo de homenaje, es seguir manteniendo la esencia que  Roberto le impuso al programa. Sus hermanos nos han permitido utilizar el título con esta condición. Lo merece y por derecho propio, Roberto definitivamente es leyenda.


Donato Decina

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