viernes, 5 de septiembre de 2014

VERTIDOS CON SENTIMIENTO Y PARA NADA FLEMATICOS


Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Enrique Arturo Diemecke. Solistas: Ray Chen (Violín), Coro de Niños del Teatro Colón, Director: César Bustamante. Programa: Benjamín Britten: Concierto para Violín y Orquesta Op. 15. Gustav Holst: “Los Planetas”, Op. 32. Teatro Colón 21/08/14.

  Una vez mas,  armado con mucha inteligencia y a la medida del Director. Enrique Arturo Diemecke, estructuró este programa de acuerdo a su gusto musical con obras inglesas que no responden a la tradicional veta “flemática”, sino todo lo contrario, expresan una veta “post-romántica”, que el Director expuso con mucho sentimiento, personalidad, ajuste orquestal impecable y el concurso para la primera obra de un joven y excepcional solista como lo es Ray Chen, un joven de 25 años , oriundo de Taiwan, con formación adquirida en su país y perfeccionamientos en Australia y Estados Unidos, dueño de una técnica formidable, con afinación, robusto sonido y musicalidad impecable.  Su intervención fue intensa, con decisivo vuelo en los pasajes mas dramáticos. Britten, no dió concesión alguna en Esta obra y Chen y Diemecke, respondieron a la exigencia con un  trabajo de equipo formidable, al que por supuesto la Filarmónica contribuyó con sólida labor.

  Ya en la segunda parte, Diemecke y los Filarmónicos acometieron con esa obra impresionante que es “Los Planetas” de Gustav Holst. Nunca este cronista ha escuchado en vivo una versión con tal intensidad, profundidad y brillo. Así transcurrieron la fuerza arrolladora de Marte, la tranquilidad y transparencia de Venus, la vertiginosa carrera en Mercurio, la emocionante entrega de Orquesta y, en particular,  el Director en Júpiter (al punto que este último termino con su rostro cubierto de lágrimas), la pesante carga en Saturno, la fantasía pura en Urano y el misticismo de Neptuno. Con respecto a este último fragmento, se anunció la intervención en el orgánico orquestal de César Bustamante, también Director del Coro de Niños del Colón, interviniente en la Obra, desde el Organo. Evidentemente algún percance ocurrió, ya que en el medio del comienzo en “pianísimo” de Neptuno, se oyó un acorde “accidental” del instrumento, que “ensució” la audición, justo además, cuando el Coro estaba por comenzar su participación en la obra. Evidentemente este tema, es el verdadero talón de Aquiles en los conciertos de Diemecke. Sabido es que el Coro Estable exige un plus económico  ya que para ensayar con Filarmónica lo hacen en horarios diferentes a los de sus ensayos de Opera, por lo cuál los Directivos del Colón se niegan a ello. El no hacerlo, hace que los abonados de Filarmónica tuvieran que tolerar la intervención del desajustado “Coral Femenino de San Justo” en el programa “Debussy” de 2012 o este año mismo, cuando para “Un Requiem Alemán” se recurrió a la unión de dos de los coros capitaneados por Néstor Andrenacci como lo son el “Orfeón de Buenos Aires” y el “Grupo de Canto Coral”, los que sin perjuicio de su correcta actuación, no tienen la homogeneidad y el trabajo del Coro Estable ( a propósito,  se rumorea que harán esta obra el año próximo con Barenboim en el festival del año que viene como ¿parte del abono de Opera?) . Y aquí ocurrió lo mismo. Holst convoca a Coro Femenino y coro de Niños para Neptuno. El Colón programó solo coro de Niños que, como se sabe, sus integrantes solo perciben un viatico como actuación, pero mas allá de lo correcto de la misma, cargando en sus mochilas la pesada misión de sonar como Coro de Mujeres Adultas y de Niños a la vez, no pasó de un sonido apenas audible. Una verdadera pena, porque lo único que se logró fue que la obra, y Esta versión, no tuvieran el remate que a todas luces merecía la interpretación perfecta que se perfilaba. Es hora que se redistribuyan los recursos, a veces mal gastados, para que las cosas salgan como se debe. Y en este caso, Diemecke y la Filarmónica lo merecían con creces.


Donato Decina

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