sábado, 12 de octubre de 2013

UNA NOCHE DESCONCERTANTE



Mozarteum Argentino: Actuación de la Finland Lahti Symphony Orchestra, Director: Okko Kamu. Solista: Elina Vähäla (Violín). Pograma: Robert Schumann: Obertura “Manfred” Op. 115, Max Bruch: Concierto para Violín y Orquesta Nº 1 en Sol menor Op. 26. Jean Sibelius: Sinfonía Nº 5 en Mi bemol mayor Op. 82. Teatro Colón: 11/10/13.

  Fue una noche rara. Por la frialdad del público. Por algunas situaciones insólitas que se vivieron durante la velada: Luces de escenario que titilaron al inicio del Concierto para Violín. Llegada tarde del público al inicio de la segunda parte,  a pesar de la reiterada señal luminosa que anuncia que se va a recomenzar. Pero claro, los sociales en la Confitería están primero. Colofón: el Director Kamu en el podio debió esperar cinco minutos mas o menos para que se haga el silencio y así poder iniciar la interpretación. Debería castigarse a los rezagados con la Prohibición absoluta de ingreso a la sala,  para que de una buena vez por todas aprendan a comportarse.  Celulares que suenan una vez comenzada la Sinfonía (que encima lo hace “pianísimo”).  Para muchos, inicio y final con obras que nunca las escuchan (no es mi caso por cierto). Aplausos fuera de lugar, en el Concierto y en el final de la Sinfonía (dados los claros que presentó la sala, da que pensar con que nivel de público se llenaron algunos huecos). No hubo bises, ni de la Solista, ni de la Orquesta. ¿No estaban previstos o señal de reprobación por todo lo que debieron soportar durante el concierto?.

  La Finland Lahti Symphony, es una agrupación que tiene marcada tradición en la interpretación de la música de su país y en especial Jean Sibelius. Dado el programa que se ofreció, mas el de la siguiente (Concierto para Violín de Sibelius y Cuarta de Beethoven), el Orgánico orquestal que nos visitó, fue llamativamente reducido. (24 Violínes entre primeros y segundos, Violas por ocho, Violoncellos por seis, Contrabajos por cinco, maderas por dos y hasta tres, bronces usuales, solo trompetas y trombones por tres y un solo percusionista). Es decir, la masa Orquestal visitante, equivale a la de alguna de nuestras mejores orquestas provinciales (Rosario, Mendoza o San Juán, por ejemplo. Salta, Córdoba  Bahía Blanca, entre otras, tienen más).  Y el inicio del programa, hizo notar esta característica, con una muy lavada y poco convincente versión de la Obertura “Manfred” del Op. 115 de Schumann, a la que le faltó dramatismo y que logró apenas un aplauso de compromiso por parte de la concurrencia y que me hizo pensar si no corríamos el riesgo de ir a una fuerte decepción. Afortunadamente las cosas cambiaron luego de la irrupción de Elina Vähäla, una violinista nacida en E.E.U.U. de padres Fineses, que retornaron a su patria en donde Ella recibió su educación y su formación musical. Es dueña de un sonido refinado, transparente y exquisito. La belleza que le imprimió al Adagio de cierre de la primera parte, dejó sin palabras a mas de uno. Las partes de bravura las resolvió de manera admirable. La orquesta, mantuvo una característica, que la hizo distintiva a lo largo de la noche. Sonoridad, baja, como apagada, pero correcta en el ropaje del concierto donde comenzó a insinuarse un repunte en la calidad. Kamu es muy preciso en los gestos y obtiene lo que se propone. Es evidente que en ningún momento le robó el protagonismo a la intérprete y le permitió todo el lucimiento.


  Mas allá del accidentado comienzo que les narré al principio, la quinta de Sibelius ofrecida en la segunda parte, permitió por fin, conocer las virtudes del conjunto visitante. Kamu realizó un trabajo de orfebrería. Pianísimos al borde le lo apenas audible, crescendos interesantes, sonoridades trabajadas como a un fruto al que se le extrae hasta la última gota de su jugo. Tempi inicial más lento de lo que se lo conoció por estas latitudes (algo que ya se había vivido con Leif Segrestam y la Filarmónica de Helsinki) y un final intenso y apasionado, que mereció la justa retribución por parte del público. A la Orquesta se la presentó en el programa de mano como “la mas notable agrupación sinfónica escandinava” (textual). A juzgar por el sonido de las trompetas, que suenan como las que critico aquí en nuestro medio en mis comentarios, no parece que haga honor a semejante aserto. Kamu hace dos temporadas que se hizo cargo del conjunto, lo conocemos bien y hacía mucho tiempo que no nos visitaba (vino a dirigir a la Sinfónica Nacional y a la Filarmónica en el Colón). Tiene mucho trabajo por delante, pero en Sibelius, chapeau, calidad es lo que sobra.
                                                                   
                                                                                            DONATO DECINA

1 comentario:

  1. Estvue anoche en la función, ¿te parece qué fue para tanto? no soy una gran entendida creo haber entendido que entre los momentos de cada pieza no se aplaude sino al final, hubo bises también lo que no me gusta es la gente retirandose de la sala cuando todavía está la orquesta en el escenario.

    Noté cambios en la acústica comparados al primer Colón que conocí hace más de 20 años donde un alfiler en el escenario lo escuchabas hasta en el Paraíso.

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